El 26 de marzo de este año se aprobaba la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre derechos de autor en el mercado único digital.

Unos meses antes de esto, las redes sociales ardían. Influencers de todo tipo, y con toda clase de cifras, pedían a sus seguidores que apoyaran una campaña contra la aprobación de esta directiva. Incluso, Youtube, una de las plataformas más afectada por la entrada en vigor de esta nueva regulación, hizo un llamamiento a través del hashtag #SaveYourInternet para movilizar a la gente e intentar frenar la aprobación oficial en el Parlamento Europeo.

Pese a todo la directiva ha salido adelante. Aunque la regulación finalmente aprobada (artículo 17) no es tan radical como la que se propuso en un principio (artículo 13), el descontento y el temor por cómo pueda afectar esto al consumo y creación de contenido en internet sigue provocando mucha incertidumbre entre los creadores.

Pero ¿cuál es el problema que viene a cubrir esta directiva? Y ¿cómo piensa solventar eso el Parlamento Europeo?

Los derechos de autor vienen siendo un quebradero de cabeza para las grandes compañías y los gobiernos desde que entró en juego internet. El poder compartir información de forma totalmente gratuita entre usuarios ha supuesto un cambio radical para la industria cultural. Esto se pone de manifiesto con el lanzamiento de plataformas como Netflix, Spotify, Amazon Prime, Deezer, etc. La manera de consumir entretenimiento ha cambiado y la legislación parecía haberse quedado atrás.

Las redes sociales han venido a revolucionar esto aún más. Internet ya no solo puede ser un lugar donde descargar contenidos ilegalmente, sino que esos contenidos se comparten en perfiles de redes sociales, en vídeos de Youtube y en todo tipo de plataformas. No solo se comparten contenidos con derechos, sino que se crea más contenido a partir de ellos, el mayor ejemplo de esto podrían ser los memes.

Hasta ahora todo esto estaba regulado por la Directiva 2000/31/EC del Parlamento Europeo (Directive on electronic commerce) o la Directiva e-commerce. Aquí se consideraba a las plataformas digitales como responsables indirectas de que se distribuya contenido con copyright. Es decir, que tenían la obligación de crear mecanismos para detectar el contenido con derechos y eliminarlo. De ahí que Youtube crease un algoritmo (Content ID) para detectar el contenido con derechos autor y eliminarlo, además de amonestar al usuario que lo había subido.

En la Ley de la Propiedad Intelectual española Título III, Capítulo II, artículo 32.1 se establece lo siguiente:

“Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico. Tal utilización solo podrá realizarse con fines docentes o de investigación, en la medida justificada por el fin de esa incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada”.

Es decir, es lícito usar un fragmento de una película o una canción si vas a hacer una crítica o a analizarlo. En EEUU esto se regula mediante una doctrina llamada Fair Use, que permite usar contenido con copyright si es para analizarlo, estudiarlo, criticarlo o hacer una parodia, por ejemplo. La regulación europea en esta materia, sin embargo, no contemplaba ninguno de estos supuestos y es el vacío que ha venido a cubrir la nueva directiva.

Repercusión de la directiva europea en materia de derechos de autor en internet

Jaime Altozano, músico y divulgador en Youtube, ha tenido que lidiar con problemas de este carácter. Vídeos suyos han sido borrados al ser detectados como contenido con derechos de autor por el Content ID de la plataforma cuando realmente estaba usándolos para hacer un análisis. Su solución ha sido pedir una revisión manual y, cuando una persona física se ha dado cuenta de que lo que había hecho Jaime era analizar una pieza musical, le han devuelto el vídeo. El filtro es incapaz de detectar cuando una obra con copyright era usada de forma legítima y cuando no.

A día de hoy este puede ser uno de los mayores problemas a los que deba enfrentarse un creador de contenido en internet. La Directiva del e-commerce no hacía responsable de esto a ninguna red social, simplemente pedía que hubiera cierto control. No obstante, esta es una de las principales cosas que va a cambiar con la entra en vigor de la nueva regulación europea.

La nueva directiva pone sobre la mesa un cambio de aproximación frente a este asunto. Ahora ya no es el usuario el culpable de subir contenido ilegalmente a las redes sociales, sino las propias plataformas las que tienen toda la responsabilidad. Esto lleva a que grandes empresas como Youtube, Instagram, Facebook o Twitter no puedan arriesgarse a tener contenido pirata, por lo que se van a endurecer los filtros de detección de copyright.

La queja por parte de aquellos que trabajan creando en internet viene porque, si los filtros se endurecen, van a detectar indiscriminadamente todo el contenido que haya con derechos de autor, se haya usado fraudulentamente o no. Como se ha comentado, esto se puede reclamar pidiendo una revisión manual, pero supone pasar por un proceso tedioso de días o semanas y que no siempre acaba con la recuperación del contenido eliminado.

Este era el motivo de la polémica que suscitó el artículo 13 de la directiva de copyright. La prensa se incendió diciendo que se iban a prohibir incluso los memes. Esto no es del todo así, ya que al usar un meme como una parodia su uso es legítimo, pero se volvería al mismo problema, el endurecimiento de los filtros detectaría todo el contenido con derechos y habría que reclamar manualmente, pasando por un proceso lento y que, previsiblemente, haría a los usuarios perder las ganas de subir un meme.

En el artículo 17.7 de la directiva europea sí se incluye el Fair Use explícitamente. Es legal usar contenido con copyright si se emplea para hacer citas, críticas, análisis, caricaturas, parodias o pastiches. No obstante, sigue estableciéndose que las plataformas deben endurecer sus mecanismos para detectar el uso de contenido de manera ilegal, con lo que se vuelve al mismo problema de las reclamaciones manuales. Y es que el problema final más allá de qué es justo o no es que la tecnología no está en el mismo punto que usuarios y corporaciones.

Para saber, finalmente, qué va a pasar habrá que esperar a la entrada en vigor de la nueva regulación y observar con detenimiento cuál es el efecto real que tiene en el consumo y, especialmente, en la creación de contenido en internet.


Artículo de Silvia Panadero para el Blog del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, MasterGestionCultural.Info


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