Rafael Barrio (Valladolid, 1974) estudió Bellas Artes y se especializó en Pintura y Diseño Gráfico. Ha trabajado como profesor de montaje de exposiciones para el Ayuntamiento de Valladolid, como digitalizador para la revista Experimenta y, durante 16 años, para Inditex como diseñador gráfico textil.

La búsqueda de nuevas oportunidades laborales en el ámbito cultural le llevó a matricularse en el Máster en Gestión Cultural. Además de ello, ha realizado las prácticas extracurriculares en el proyecto Arte Patrimonial. Hemos hablado con él sobre su formación, su experiencia laboral y los conocimientos que ha adquirido gracias al máster y las prácticas.

¿Cómo complementaste tu formación en Bellas Artes?

Rafael Barrio, alumno Máster Gestión CulturalHice la carrera del 92 al 97 e hice dos especialidades. Por un lado, soy licenciado en Diseño Gráfico y Audiovisuales y, por otro lado, licenciado en Pintura. Finalizada la licenciatura, me matriculé en los cursos de doctorado un poco porque quería salir fuera. Durante el período del doctorado estuve cuatro meses con una beca Sócrates en Maastricht, no hice el doctorado como tal, ya que no hice la tesis. Sin embargo, me sirvió para ponerme en contacto con el Photoshop. Quería haberme especializado en moda, pero por la formación que traía de España no había compatibilidad. Entré en el ámbito multimedia y me familiaricé con el Photoshop, que ha sido mi herramienta de trabajo hasta hace 5 minutos, mientras esperaba esta llamada.

Terminada esa estancia de cuatro meses, terminé los cursos de doctorado, sin ir más allá, y afortunadamente, en el 99 trabajé un año en el Ayuntamiento de Valladolid, como profesor de montaje de exposiciones en la Casa de Oficios Patio Herreriano II. Acabado esto me fui a Madrid a trabajar en una revista (Experimenta), digitalizando imagen. Me sirvió también para coger mucha práctica con el Photoshop. Tras eso he estado 16 años trabajando para Inditex como diseñador gráfico textil.

¿En qué consistía exactamente ese trabajo en Inditex?

Estaba encargado de hacer todos los estampados que se aplican a las prendas o tejidos que lo requieren. Así como todo lo relacionado con el etiquetado, diseño, gestión, aprobación. Gracias a este trabajo he viajado por todo el mundo, buscando tendencias y estando en contacto con proveedores, ya que al fin y al cabo llevaba la parte gráfica que implica una prenda, la gestionaba y aprobaba yo.

¿Por qué decidiste realizar el Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas?

Ha sido una mezcla de situaciones. Lamentablemente, ha sido por un tema personal. Mi madre enfermó de cáncer y decidí que quería pasar con ella todo el tiempo posible porque yo estaba viviendo en Coruña.

Después de esos 16 años en el mundo de la moda, también necesitaba un cambio. Han sido muchos años trabajando en un sector que me apasiona, pero había llegado a un punto de estancamiento. Yo tengo un perfil creativo y fue un momento en el que se me juntaron varias cosas. En el último año la enfermedad de mi madre fue a peor y decidí que era una manera de reinventarme un poco y de plantearme una posible salida profesional diferente. El perfil creativo sé que lo tengo, me apasiona todo lo relacionado con cultura y arte. Yo me considero diseñador gráfico de profesión, no pintor, pero pintura, escultura, fotografía, moda, grabado, ilustración, arquitectura, dibujo, todo esto me lo pones delante y lo disfruto un montón.

A pesar de que el máster sea online, el hecho de que la universidad esté en Valladolid, al lado de la casa de mis padres, hizo que me lanzara y así poder estar más en contacto con mi madre. Ha sido una muy buena excusa para poder estar con ella, pero realmente ha sido una reinvención personal.

¿Cómo ha sido o está siendo tu experiencia en el máster?

Para informarme un poco, tuve una entrevista con Santiago, el coordinador del máster, y la verdad es que creo que, acabada la reunión, no tardé ni 15 minutos en decir que lo iba a hacer. Me lo vendió muy bien. Mientras me explicaba todo me puso delante el programa de asignaturas y, de primeras, sentí un poco de pánico porque mi formación en Bellas Artes no implicaba tener temarios, salvo unas pocas asignaturas. De primeras fue un poco abrumador. A las dos semanas de estar matriculado veía las asignaturas (derecho, marketing, gestión, estrategias) cosas que eran realmente desconocidas para mí.

Estoy gratamente sorprendido con los resultados a nivel notas. Realmente las notas, llegado un punto, no importan, pero al nivel del desarrollo de los temarios y los trabajos, o en la solución de los exámenes, ha sido muy satisfactorio, más que lo que yo me había propuesto. Con lo cual, a ese nivel muy bien.

Las asignaturas son interesantes, te hacen ver cosas. Aunque un perfil creativo puede ser muy interesante para un gestor cultural, este debe pensar en otras cosas. Estoy muy contento con los resultados. Si reconozco que, en estos momentos, estamos viendo que se nos presenta una situación complicada y, precisamente, un sector como el de la cultura es uno de los que más afectados se va a ver, y sí que entra un poco de vértigo.

También se dice, y estoy leyendo en algunos sitios, que después de las crisis surgen nuevas ideas, nuevos proyectos y maneras de colaborar. Es un concepto que se maneja mucho en el máster, más allá del emprender, formar parte de proyectos y colaboraciones.

Ayer en la clase con Santiago, salía este tema. Yo tengo 46 años, pertenezco a una generación en la que nuestros padres nos dijeron: “agarra un contrato y no lo sueltes”. Esos conceptos han cambiado. Seguramente lo ve un poco más claro cualquiera de mis compañeros del máster, que tienen entre 25 y 30 años, que yo, que soy consciente de que tengo que hacer un ejercicio un poco más intenso que ellos.

Estoy muy contento porque me está poniendo en contacto con gente joven, que creo que es muy importante para un creativo.

¿Qué destacarías de las clases?

La visión positiva de muchos de los profesores. Lanzan mensajes siempre positivos. El último cuatrimestre lo hemos vivido confinados. Siempre nos han facilitado información, webs que consultar, herramientas que utilizar y con el mensaje de que tenemos un potencial.

Es algo que creo muy necesario en estos momentos. Lo fácil sería hacer el trabajo, dar clase y ya, pero se esfuerzan por hacer los mensajes positivos. Ayer tuvimos una clase de emprendiendo y, no nos disfrazan la verdad, pero lo enfocan de un modo continuista, van a tener que surgir proyectos nuevos y otros van a tener que continuar de alguna manera. Seguramente tengamos que plantearlos de otra manera, utilizar otras herramientas, quizá no ganemos tanto como podríamos haber ganado hace años, sí, pero como en este sector en otros muchos. En ese aspecto es bastante positivo.

¿Qué salidas profesionales crees que puede aportarte a ti personalmente?

Ahí he de decir que estoy un poco confundido. No por lo que estoy recibiendo desde el máster, sino porque yo no tengo claros aún determinados conceptos. A mí el mundo de los museos me apasiona, pero quizá un poco por la situación personal. Con esta última asignatura que tenemos ahora le he visto las orejas al lobo. Todo esto sin un proyecto no tiene sentido y es cierto que yo en estos momentos necesitaría poder salir todos los días con tranquilidad un par de horas y poder pasear y centrarme porque metido en casa es complicado. Me falta un proyecto y ahí con mis compañeros, en el proceso del máster hay asignaturas que nos han planteado trabajos grupales. He tenido envidia sana porque muchos de ellos tienen proyectos y yo, por mi perfil creativo, hay muchas cosas que me gustan, pero no encuentro qué es lo que yo quiero hacer. No sé si quiero crear programas para museos o si me gustaría crear mi propio espacio de coworking creativo. Eso es lo que me falta y para lo que esta cuarentena no está siendo buena.

Estuve haciendo unas prácticas de dos meses en un proyecto que está ubicado en la Universidad Europea Miguel de Cervantes porque está impulsado por la universidad, entre otros. Ahí entré en contacto con una realidad. Ha sido curioso porque el último día de las prácticas fue previo al fin de semana en que empezó el confinamiento. Las prácticas fueron las extracurriculares y le comenté a Santiago que quería continuar y que me parecía interesante el proyecto. Más allá de que pueda comprenderlo todo o no, estuve trabajando con un informático muy centrado en el tema del diseño 3D, el director es un catedrático de Historia del Arte. Entré en contacto con perfiles que me facilitaron conocimientos sobre cosas que me gustan y me aportan algo.

En estos momentos no tengo claro cuál sería mi proyecto futuro como gestor. Esa parte la tengo un poco difusa. Espero que las prácticas curriculares me ayuden a ubicarme o a ser consciente de cuáles son los caminos que se pueden abrir. Por ejemplo, trabajar en un museo me gustaría mucho.

Arte patrimonial

¿Cómo comenzaste a realizar prácticas en el proyecto Arte Patrimonial?

Por cómo está planteado el máster, Santiago, desde el primer momento me dijo que podría hacer prácticas desde el día uno del máster. Como estoy en situación de desempleo, si eres un poco inquieto dices que sí a todo. En cuanto pude hablar con Santiago me dijo que tenía este proyecto en marcha. Como te comentaba, me gusta el arte contemporáneo y me gusta el arte clásico y Valladolid tiene mucho patrimonio a esos niveles. Cuando me pusieron el proyecto encima de la mesa dije que sí, porque, aunque solo fuera por mi situación laboral, necesitaba estar activo y entrar en contacto con gente. No era una buena situación para encerrarse y venirse abajo.

Empecé el 13 de enero y terminé el 13 de marzo. Justo habíamos estado hablando de poder prorrogarlo y la situación no nos lo ha permitido.

¿Cuál era tu función dentro de Arte Patrimonial?

Arte PatrimonialEl proyecto se centra en la digitalización y en una serie de vídeos en 360º y de realidad virtual, que cuelgan en la web de Arte Patrimonial. En este caso, Santiago valoró mi perfil como diseñador gráfico y, una de las cosas que querían implementar es el código QR.

Imaginemos que una persona llega a una ermita de un pueblo y en la puerta, o en la entrada, se facilita un código QR, que el visitante escanea con su teléfono, y que permite el acceso a una audioguía de ese edificio.

El proyecto es muy interesante porque una cosa es que puedas disfrutar de esos monumentos y ese patrimonio desde tu casa y otra que, además, tengas la opción de escanear ese código y que tengas ese añadido de información con la audioguía. Me parece que el ejercicio es muy interesante.

Se planteó la posibilidad de generar un diseño gráfico en el que estuviera incluido ese código QR para poderlo implementar en diferentes sitios. De hecho, se desarrolló un pequeño proyecto porque la Diputación estaba interesada, y ahí el trabajo con el equipo fue extraordinario, tanto por lo que ellos aportaron, como la valoración de mi trabajo. Ha habido un feedback muy interesante y bueno. Mi trabajo gráfico les gustó mucho. Por otro lado, el proyecto está en un punto en el que se quiere rentabilizar, se planteó la posibilidad de presentarlo a FITUR o INTUR (feria de turismo de Valladolid) y para ello desarrollé visualmente el stand que se podría montar en estas ferias. Mi intención ahí, como gráfico, era generar una imagen que visualmente fuera impactante.

Es un trabajo hecho partiendo de imágenes que he extraído de la página web. Se creó una especie de collage, con un tratamiento actual, para atraer a más público y con una combinación de color impactante. La idea era crear un stand en el que, sin que sepas lo que te van a contar, te empuje a ir. Al final el patrimonio es tan sumamente rico, que es complicado que no impacte.

Esa fue mi labor en Arte Patrimonial. La intención era que estuviese involucrado en lo que es una industria cultural y creativa.

¿Tienes perspectivas de futuro en él?

A mí me encantaría formar parte del proyecto. Me parece muy interesante y puede tener una expansión. Se ha iniciado en Valladolid, pero Castilla y León tiene un patrimonio espectacular. Personalmente, me encantaría. Creo que la relación con el equipo fue muy cordial, quedaron contentos con mi trabajo y, si fuera posible, me encantaría porque me supo a poco y me quedaron cosas y conceptos por conocer y aclarar.

Es cierto que tuve que generar un proyecto, tuve que plantearme una serie de cosas. Francisco (Francisco José García Gómez, profesor del máster y cabeza del proyecto Arte Patrimonial) había sido profesor en el máster y, en su asignatura, incidía mucho en la importancia del proyecto, de cómo presentarlo, qué es lo que hay que contar, qué es lo que los seleccionadores no quieren ver. Ese tipo de cosas las pude aplicar, pero me quedé con las ganas de más.

Espero que, cuando esto pase, aunque sean unas prácticas más me gustaría hacer y formar parte del mismo proyecto, por supuesto, sin ninguna duda.


Entrevista realizada por Silvia Panadero para el Blog del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, MasterGestionCultural.Info

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