Nicole Martín Medina se mudó a las Islas Canarias hace 21 años y su viaje acabó dándole la oportunidad de dedicarse profesionalmente a la gestión cultural. La formación de Nicole es apabullante, ya que estudió derecho -no solamente en España- sino también en su país natal, Alemania, en el que también comenzó a desarrollarse como gestora cultural y cantante lírica. Pero no se quedó ahí, su inquietud y curiosidad la llevaron a seguir formándose en MBA, turismo, community management y, por supuesto, gestión cultural.

En el curso 2020/2021, Nicole Martín Medina ha sido alumna del Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Hablamos con ella sobre su experiencia profesional en la gestión cultural, en el máster y cómo la vida la ha llevado a desarrollarse en este ámbito. 

¿Qué es lo que te ha llevado a especializarte en diversas áreas como música, idiomas, derecho o gestión cultural y tener ese perfil multidisciplinar?

La vida misma, con las sorpresas que te tiene preparadas. Si miro atrás, a la niña que fui con ocho o diez años, las semillas estaban ahí, pero no lo supe ver. El interés por la música es igual de antiguo en mi caso que mi interés por el derecho, pero por motivos familiares fui empujada al derecho. Se tenía esa concepción de que los músicos, los artistas, son unos ‘muertos de hambre’. No tuve otra elección, pero siempre estuve metida en cosas relacionadas con la música, también he hecho algo de teatro. Participé desde muy pequeña en coros o en grupos vocales. Ya en la edad adulta me acuerdo de momentos en los que la vida quería decirme algo, pero, aparentemente, no lo entendía. Conocí a profesionales de la gestión cultural, ya en Alemania, pero la educación que recibí fue tan cuadrada que no me lo planteé, ni tampoco entendí las señales de la vida. En los años noventa estaba dirigiendo un pequeño grupo vocal, pero jamás se me ocurrió que esto podría ser mi profesión.

Cuando me mudé a España fue un salto importante y me llegó el regalo más grande que las islas me han hecho: la posibilidad de cantar con coros de orquestas profesionales. Tengo mucha formación musical, pero no tengo nada de eso titulado, llevo casi toda mi vida haciendo música, pero formalmente solo tengo dos años de conservatorio y nada más. Cuando llegas a las islas te encuentras con que puedes cantar con una orquesta profesional a pesar de este hecho, porque en las islas no hay coros profesionales, pero los que hay son muy buenos. Todo cambió ahí.

Nicole Martin Medina Geb Klipper, alumna del Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas

En la foto se ve a Nicole Martín Medina en febrero 2020 en el Parque Doramas en Las Palmas de Gran Canaria. La foto fue realizada por Bernhard Doughty, trombón principal de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.

En Alemania te dedicabas al derecho, pero hacías cosas de gestión cultural sin tener consciencia de ello.

Sí, pensé que era mi hobbie. Pertenecía a un coro clásico que tocaba con orquestas de Stuttgart y pertenecía a la junta general. Como tengo inquietudes y siendo la representante de los jóvenes (vocal de la junta) dentro del coro empecé organizando eventos. Hoy día he vuelto a contactar con ese coro, pero no me pueden certificar esa actividad por temas formales a pesar de que todos se acuerdan de mí. Empecé ahí realmente como gestora cultural sin darle ese nombre.

¿Es en las Islas Canarias dónde te has desarrollado de forma más consciente como gestora cultural?

El motivo por el que vine a Canarias fue el amor. En los primeros años seguí con lo que había aprendido: lo que me da de comer era el derecho. Al mismo tiempo me matriculé en el Conservatorio, por no tener formación vocal ni musical formal y terminé dos años. No obstante, tenía que ganar dinero, por lo que me centré en el derecho. Empecé a ejercer la abogacía aquí, más tarde la vida me empujó a salir de la abogacía procesal y me trasladó al ámbito empresarial. En la empresa, para la que trabajaba, me dijeron que no solo iba a ser asesora jurídica, sino gerente de una de las sociedades del grupo, algo que en un primer momento no quería. Me pareció de locos, porque fue un sector en el que no tenía ni la más mínima idea (gestión de acciones y temas bursátiles). Pero exactamente ahí está el punto que me da años después la fuerza para decidir saltar a la gestión cultural, el hecho que en esta empresa me habían convertido en gerente, la posibilidad de mostrarme que, en unos meses, con algo de ayuda, fui capaz de gestionar con éxito una empresa en un sector que, al empezar, tenía conocimiento cero. Fue un gran aprendizaje. Tengo que mencionar que todo ese tiempo estuve en el coro la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria también.

Llegó un momento en la vida en el que decidí que quería un cambio. Fue un proceso y tardó un tiempo en materializarse, pero cuando entendí, lo que me estaba pasando, lo primero que pensé fue que tenía que formarme porque no me iban a aceptar en el sector si yo decía que tenía unas habilidades de gestión, pero en otro ámbito distinto al cultural. Empecé de cero y me fueron surgiendo relativamente rápido cosas que gestionar, el Festival Internacional de Música de Canarias, una escuela de música, trabajé en un museo, entre otros. En gestión cultural fui de abajo arriba, comencé con cursos formativos viendo al mismo tiempo la abogacía y mis habilidades de gerente integrada en mi idea de la gestión cultural.

Observo que, en el sector de la gestión cultural, la gran masa de profesionales viene de una disciplina artística, muy variado, y después hacen un máster en gestión. No obstante, a partir de cierto volumen de producción o a partir de una determinada cantidad de empleados, cuando ya no hablamos de un pequeño chiringuito en el que se hacen contratos sino una empresa en toda regla, creo que los conocimientos de una formación artística solo con un máster en gestión se quedan cortos. En el sector privado nadie se cree dominar todas las disciplinas y los profesionales están más orientado a buscar gente especializada, me refiero con la carrera y experiencia correspondiente, cuando no se sabe hacer algo. Los perfiles transversales como el derecho, la administración de empresas y la economía son normales dentro de la estructura empresarial. Y ciertamente, echo de menos a más perfiles trasversales en la gestión cultural, en los puestos de trabajo técnicos.

¿Cuál es tu situación actual?

Hoy combino el tema legal, la gestión económico-financiera, con la gestión cultural, a lo que espero poder dedicarme en exclusiva.

¿Por qué estas centrada en la gestión de orquestas musicales?

Diría que fue otra casualidad de la vida. Acabé en el mundo clásico por el coro que te mencioné en Alemania. Mis orígenes eran, para decir la verdad, folclóricos. Cuando llegué a un pueblo, donde tenía que hacer prácticas de mi carrera de derecho en Alemania, no había coros de música popular o de góspel. Era un pueblo bastante elitista y barroco y lo que había era un Oratorien-Chor. Ahí me enganché en lo clásico, sin saber siquiera lo que era un oratorio. En este coro aprendí que lo mío era el canto lírico, algo que se reafirmó cuando llegué a Canarias donde me catalogaron como soprano lírica. Hice una prueba de acceso al Coro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y me aceptaron. Hoy en día prefiero cantar un oratorio, un réquiem o algo sinfónico, a una zarzuela u ópera. Y claro, de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria me enamoré, de ahí mi especialización.

¿Crees que las orquestas deberían modernizarse un poco?

Quisiera limitarme al mercado canario. Gracias a las prácticas del máster estuve estudiando y analizando unas 70 orquestas y diferencias entre lo que se hace en España, concretamente en Canarias, y a nivel internacional.

Y sí, hay muchas cuestiones técnicas que no se atiende como es debido en la actualidad. Si, además, la orquesta se financia con dinero público y, por ende, debería crear un impacto en la sociedad, aumenta la responsabilidad de los gestores de aplicar una gestión eficaz y eficiente.

Estas cuestiones a las que no se suele atender son muchas de las que hemos estudiado en el máster, por ejemplo, el tema del análisis de audiencias.

Cuando comencé a hacer cursos en IGECA sobre gestión cultural, uno de los temas por los que empecé era justo el desarrollo de audiencias. Me parece sumamente importante y, hablando de forma genérica, en las orquestas no se le da la importancia que se merece. Además, por regla general el público de orquestas es bastante mayor. Especialmente en el mundo clásico, la mayor parte de jóvenes que aparecen es porque son futuros músicos y este hecho, creo, es insostenible, si no empezamos a trabajar. El desarrollo de audiencias puede aportar mucho en este aspecto.

En la Orquesta Sinfónica de Las Palmas, en la que hice las prácticas de mi máster y sobre la que escribí mi TFM, sí están trabajando sobre líneas un poco más modernizadas, al menos artísticamente hablado. No quieren ser una orquesta filarmónica clásica al uso, sino que combinan en su programación lo clásico con lo más moderno. Pueden perfectamente representar una gala lírica de zarzuela o una sinfonía, pero también ofrecen programas como el ‘México sinfónico’, que es música tradicional mexicana, pero en formato sinfónico. Ofrecen un gran abanico de variedad en su programación.

En la foto se ve el Coro de la Orquesta Sinfónica de Las Palmas y, como reflejo en el ventanal, la orquesta (en su concierto VIII. Popular Año Nuevo en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria). La foto fue realizada por Nacho González Oramas, fotógrafo oficial del Auditorio Alfredo Kraus. Se puede ubicar Nicole Martín Medina con un fular amarillo, en la segunda fila, justo en el centro del coro.

Hablando ya de tu experiencia en IGECA, ¿qué es lo que te llevó a dar el paso de hacer el Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales?

En principio yo no quería hacer un máster en gestión cultural porque pensé que no me aportaría nada nuevo teniendo ya dos másteres y una gran experiencia en gestión empresarial. Por eso opté por los cursos de IGECA. Hace tres o cuatro años, para ser sincera, no había oferta de calidad en formación en gestión cultural. Por ello miré los cursos y me gustaron. El material de los tres cursos que hice es fantástico.

Suelo, además, participar en concursos relacionados con la gestión musical para intentar trabajar de ello a tiempo completo en algún momento. En las bases de muchos de esos concursos es necesario tener un máster oficial español (requisitos que mis otros dos másteres no siempre cumplían, por extranjero o no oficial). Y me acabé decidiendo por este concreto por el formato. Vi que el máster está bastante modernizado, ya que hay asignaturas de mecenazgo, de marketing digital, desarrollo de audiencias e internacionalización que son las que más me aportaron.

¿Qué opinión te merecen las asignaturas? ¿Crees que dan una visión completa para saber cómo moverse en el ámbito de la gestión cultural?

Creo que sí. Para ser exacta, dan una buena visión global, pero es algo que pienso en general de los másteres. Aun así, si se quiere dirigir una empresa con un volumen alto de capital y empleados, yo no me atrevería sin tener una formación profunda a través de una licenciatura y la correspondiente experiencia profesional. Lo que el máster te da, honestamente, es la capacidad de saber hablar con los expertos, ver hasta donde llegar solo, y aprender a delegar y consultar con gente especializada en las cosas en las que no eres experto. Y eso, sin que sean estos expertos externos los que dominen tu negocio por tu no disponer de la más mínimo de información. El máster te da el lenguaje para poder moverte con soltura. Algo que me gustó mucho fueron las clases magistrales, creo que aportan mucho y te enseña cómo funciona la gestión a nivel práctico. También me ha dado muchas ideas este año posterior al estudio.

¿Cómo ha sido para ti compaginar el máster con tu actividad profesional?

En un inicio estuve un poco asustada, pero resultó superfácil. Casi todas las clases las vi en diferido dado que no podía verlas en el horario en directo. Tenía dudas si ver las clases en diferido podría funcionar, me refiero sin poder intervenir con preguntas etc. pero sí funcionan. Se complementan, además, con los apuntes y temarios que creo que están muy bien redactados.

Algo que me preocupaba mucho al principio eran los trabajos grupales, que quizá es una de las cosas más complejas si hay personas de Sudamérica, de Alemania, de España que tienen que colaborar teniendo un horario local diferente. Al final lo llevamos bien porque los plazos de entrega de los trabajos fueron razonables y si, debido a la situación (pandémica), algo no funcionaba, nos ampliaron los plazos y nos pusimos a organizarnos con los compañeros.

¿Qué piensas del formato totalmente online del máster?

En mi caso no es el primer máster que hago online o a distancia. Estoy bastante familiarizada con esto. Lo que me pareció más futurista fue la plataforma que se usa para monitorizar los exámenes y que recoge todas las acciones que se hacen en el ordenador para evitar que la gente copie. La primera vez fue muy curiosa, pero una vez que te acostumbras es todo muy fluido.

¿Cómo ha sido el trato con el profesorado?

El equipo docente ha sido muy variado y he sacado unos cuantos highlights de ellos. Creo que el máster vive y muere con el Coordinador Académico, Santiago Arroyo, es el alma del máster y siempre está dispuesto a ayudar, mucho más allá de su materia o competencias.

¿Cómo ha sido tu experiencia general durante el máster?

Estoy muy agradecida y contenta de haberlo hecho. Muchas cosas fueron más para actualizarme que otra cosa. Pero me ha hecho seguir pensando en mis próximos pasos, me ha inspirado, que espero que me lleven a más cosas. He podido poner cosas en práctica que antes del máster no podía.


Entrevista realizada por Silvia Panadero para el Blog del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, MasterGestionCultural.Info

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El Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creatias, recibe una valoración global en los indicadores de calidad de 4,8 puntos sobre 5, siendo el mejor valorado de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. 

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