Diego Rufo, filósofo y cineasta, estudió el Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas para tratar de aunar sus dos pasiones: filosofía y cine. El resultado ha sido la creación de un evento, gracias a sus prácticas en FIBICC, llamado Saltos de Eje, que pretende ser un coloquio dentro del sector del cine, con los profesionales que lo forman. La idea es medir el pulso a esta industria para tratar de mejorarla y también adaptarla a la nueva situación.

Además de eso, Diego dirigió hace un par de años su primer cortometraje, Anhela, sobre la necesidad de una regulación que permita la muerte digna de aquellos que la precisen.

Hablamos con él sobre Saltos de Eje, su experiencia en el máster y futuros proyectos.

¿Por qué decidiste estudiar Filosofía?

Es una buena pregunta, de estas con respuesta un poco rocambolesca. Realmente a mí lo que me entusiasmaba era el cine, desde el principio, y mi intención inicialmente era estudiar cine. Pero entre que no había una oferta pública fácilmente accesible, que tuve una profesora muy buena en filosofía en segundo de bachillerato y que me entusiasmaba las preguntas que se hacían y, encima, se había estrenado Matrix recientemente, recuerdo, era como que todo conspiraba para que el mundo del cine y el de la filosofía se pudiese unir. Un poco lo que me empujó fue eso, al final lo que me gustaba del cine no era solo el disfrute estético sino las preguntas que te empujaba a hacerte. Creo que eso hizo que se conectasen los dos mundos y continuamente estoy dando bandazos entre la filosofía y el cine, pero cada vez consigo unir más ambas pasiones.

Tras tus estudios de Filosofía, ¿decidiste que había llegado el momento de formarte o dedicarte al cine?

Diego Rufo Helguera

Diego Rufo en el rodaje de su videoclip ‘In love’ de Carlos de France. Foto de Oscar Zamora

Evidentemente, valoras un poco las salidas profesionales de tu carrera, en mi caso Filosofía. Antes te he dicho que de quedarme con una pasión me quedo con el cine, pero es cierto que soy incapaz de entenderme sin la filosofía, no podría vivir sin ella tampoco. Yo ya estaba trabajando en una consultora de experiencia de usuario, que se llama The Cocktail, y el mundo laboral me llevaba más por otro tipo de proyectos. Vi que tenía posibilidades de desarrollar iniciativas audiovisuales (cortometrajes, videoclips) y también la parte de filosofía explotarla desde el punto de vista de la crítica de cine, lo que me permitía tener un enfoque distinto gracias a mi formación. Creo que la forma de plantear cómo la filosofía ha acabado influyendo en mi desarrollo laboral, tiene un input adicional al que tendría como filósofo puramente dicho.

¿Por qué decidiste cursar el Máster en Gestión Cultural?

Lo decidí bastantes años más tarde después de haber acabado la carrera. Realmente fue porque, como te decía, he hecho muchos productos audiovisuales y estoy satisfecho con mi trabajo en temas de consultoría, pero al tiempo necesitaba tener un vínculo más fuerte con el sector cultural. La razón surgió de ver que tenía una espinita que no había cubierto y no siempre estar dependiendo de proyectos personales, como sacar un corto adelante, sino poder compartir cosas que otros hacen e intentar transmitir la pasión que sientes cuando descubres algo ajeno y ser capaz de crear los espacios para compartirlo. Creo que viene mucho de esa voluntad y de decir: hay tantas cosas tan buenas y que disfruto tanto, que me encantaría poder crear espacios para compartirlos con el mundo.

¿Cómo fue la experiencia con las clases online y los profesores?

Fue estupenda, siempre tuve claro que quería hacer un máster online porque tenía que compatibilizarlo con el trabajo y no había opciones públicos, todo era privado. Al final era una inversión importante y lo que veía eran muchas diferencias de precio, pero no en cuanto al contenido, al final me incliné por este. Investigué por una parte el perfil de Santiago, como coordinador del máster y me pareció muy interesante, vi que a nivel de asignaturas me iban a ofrecer una visión bastante global de todo lo que yo quería perseguir y luego había un factor económico que lo hacía el más accesible de todos.

Tengo muchas dudas de que la calidad de la enseñanza haya sido inferior que en otro tipo de sitio. Las formaciones lo que te dan son pistas y lo importante es lo que hagas con esas pistas después. Ahora lo que más estoy disfrutando es el trabajo de fin de máster y las prácticas que habrían sido muy parecidas o igual más limitadas. Estoy super satisfecho.

¿Cuál es la motivación para el corto Anhela?

A parte del disfrute estético del cine, para mí tiene una responsabilidad social y es una de las cosas que más quiero desarrollar a raíz del máster. Un poco con ese compromiso, y con voluntad de sacar proyectos adelante, he estado muy sensibilizado con el tema de la muerte digna y el arte como acción política y a raíz de una historia que salía en un programa de Salvados sobre la eutanasia, me pareció tan emotiva la imagen que intentaba proyectar Carlos, que era la persona entrevistada, de cómo se imaginaba una muerte que no iba a poder tener, que simplemente el intentar acercarme a esa imagen me pareció la mejor forma de intentar homenajearlo y de empujar también el debate dentro de la propia sociedad: por qué ese tipo de cosas tienen que seguir siendo un anhelo y no una realidad, por qué tiene que ser ficción y no realidad. Lo represento en la ficción de la forma más realista posible para intentar conectarlo con nuestro mundo.

Anhela

¿Cuál fue el proceso para rodarlo?

De financiación no se buscó nada, todo fue financiación propia. En cuanto al equipo lo vas consiguiendo, muchas veces, por contactos. Había rodado cosas previamente y pude contar con gente con la que afortunadamente siempre he podido contar, como Javier de Usabel, director de fotografía, con el que me entiendo perfectamente. El resto del equipo se fue incorporando un poco por contactos, gente que conocía de la empresa, amigos actores de otros amigos.

Desde que surgió la idea en noviembre de 2017, hasta que lo realizamos en febrero de 2018, lo más importante del proceso fue la guía que me ofreció la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) fue vital para que lo que se plasmara en la pantalla fuese lo más realista y respetuoso posible, era un tema complejo. La parte más cara fue realmente la distribución.

¿Cómo surge el proyecto Saltos de Eje?

A raíz del TFM, enfocado en intentar entender cuál es la situación actual de la industria cinematográfica, donde están ocurriendo muchas cosas al mismo tiempo y donde ocurren de forma muy desligada. Por un lado, hay asociaciones y eventos que están reflexionando sobre cine y sostenibilidad, por otro lado, tienes a los cines pensando cuál es su rol ahora mismo que todos estamos rodeados de pantalla y las empresas como Netflix o HBO no dejan de proliferar y estar cada vez más presentes. Están surgiendo muchos debates, pero de forma muy disgregada.

Decidí hacer el trabajo de fin de máster en torno a esa reflexión y, justamente, al ver que había muchas cosas que estaban ocurriendo, pero no hablaban entre sí, fue cuando le propuse a Santiago, poder realizar, a través de FIBICC el evento de Saltos de Eje, donde fuese el sector el que pudiese hablar entre sí y tuviese una foto de todo lo que está ocurriendo al mismo tiempo. La verdad es que estoy muy satisfecho porque creo que lo estamos consiguiendo.

¿En qué consiste esta iniciativa concretamente?

Saltos de Eje es un coloquio entre el sector. Son diferentes mesas redondas con distintos temas. Por ejemplo, hay una mesa sobre cine y sostenibilidad, otra sobre cine y educación, otra sobre las nuevas formas de exhibición, o financiación y oportunidades, etc. Queremos intentar entender qué demanda la industria y cuáles son las versiones que está habiendo.

El evento, como digo, se compone de distintas mesas redondas que no hemos simultaneado para el que quiera pueda asistir a todas y se pueda tener una visión total desde la exhibición a los procesos de creación. Creo, además, que el sector de la crítica es el que más partido le puede sacar a un evento como este, al ser tan general y global, de todo lo que está pasando en la industria.

¿Lo habéis enfocado para poder hacerlo presencial u online?

Las fechas ya las tenemos concretadas del 1 al 5 de febrero de 2021 y finalmente lo vamos a hacer 100% online, lo cual es un reto, pero es bonito porque están surgiendo herramientas y formas de llevarte el concepto de evento a lo online.

Una de las cosas que nos gustaría es intentar buscar las mejores prácticas y contribuir a mejorar esas prácticas. Es posible que la conferencia inaugural o la final se haga en un entorno físico con la Academia de Cine, pero estamos valorándolo, viendo cómo avanza la situación y la disponibilidad, entre otras cosas. En general, el evento ocurrirá online.

¿Tienes algún proyecto personal en marcha?

Tengo un corto que estoy deseando sacar adelante próximamente, aún solo tengo el guion. Es un corto más ambicioso que otros que he hecho y dependeré más de buscar financiación y ese será uno de los primeros grandes pasos.


Entrevista realizada por Silvia Panadero para el Blog del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, MasterGestionCultural.Info

¿Alguna duda? ¡Por favor, contacta con nosotros!

De acuerdo con lo establecido en la legislación de protección de datos de carácter personal, le informamos de que los datos personales que pueda facilitar a través de esta web serán tratados automatizadamente con la finalidad de dar respuesta a su solicitud y/o consulta.

Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas

+ Información

Descarga este documento con toda la información sobre el Máster

Compartir