Dolores Costa: “La audiencia es algo trasversal a cualquier asignatura y aquí la situamos en el centro de la gestión cultural”

Dolores Costa: “La audiencia es algo trasversal a cualquier asignatura y aquí la situamos en el centro de la gestión cultural”

Dolores Costa Gálvez es Doctora en Contenidos de Comunicación en la Era Digital (UAB) y profesora en el Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas.

Dolores se licenció en Publicidad y Relaciones Públicas, además también es Técnica Superior en Imagen y, en la actualidad, da clase en la Universidad de Girona y colabora en los estudios de máster de la Universidad Carlos III de Madrid.

En el máster, la profesora imparte la asignatura de Análisis, Estudio y Desarrollo de Audiencias. Hablamos con ella sobre su labor de investigación, cómo ve la radio y sus audiencias y sobre su experiencia como docente online.

¿Qué te impulsó a estudiar comunicación?

Siempre me ha gustado comunicar, no tanto de manera oral, pero sí escrita. Me parecía interesante hacer primero una carrera de comunicación. Me decidí por Publicidad y Relaciones Públicas porque son unos estudios bastante trasversales, escribes, pero también se da importancia a la parte visual, algo que me pareció interesante. Aprendes a comunicarte de una manera persuasiva, a escoger muy bien las palabras y eso hizo que me decidiera.

Dentro de los tres estudios de comunicación (Publicidad y Relaciones Públicas, Periodismo y Comunicación Audiovisual) son los que más salidas tienen y, por descontado, son muy interesantes.

¿Por qué decidiste especializarte en radio e industria musical?

Cuando terminé la carrera hice un máster de investigación y decidí romper con mis estudios iniciales, aunque hay una base importante a la hora de comunicar. Empecé por una inclinación personal, me interesaban tanto la música como la radio y quería abrir mi campo de estudio.

Ese máster me llevó a la idea de hacer un doctorado y vi las posibilidades de investigación de, prácticamente, cualquier objeto de estudio.

¿Qué estudias o has estudiado, concretamente, de la industria musical?

Mi centro está en los medios públicos. Como ejemplo, uno el concepto de servicio público a las políticas programáticas (cómo se decide qué canciones tienen que sonar o qué programas se tienen que hacer), el tema de la audiencia (cómo se trata, opiniones de los oyentes, el influjo de su opinión en los programas que se hacen) y, por último, estoy centrada en el estudio de las políticas (cómo se define a nivel legal cómo deben ser las radios públicas o cómo se tiene que tratar la industria musical, con políticas para fomentar artistas emergentes, cómo tienen que ser las empresas discográficas, entre otras cosas).

¿Crees que el podcast es un sustituto “moderno” de la radio como medio tradicional?

Creo que para una parte de la audiencia sí. Para las personas que no escuchan la radio sí es un sustituto, es la única radio que conocen porque no escuchan la radio convencional. En cambio, si hablamos de un perfil de audiencias que también es oyente de radio, te diría otra vez que sí porque, sobre todo, en el ámbito de la radio pública, donde se emite mucha variedad de programas, hay muchos de ellos que se emiten a horas intempestivas.

Claramente no son horas hechas para que haya audiencia en directo, por tanto, el entorno natural de ese programa es el podcast. Incluso te diría que este tipo de programas existen gracias a que existe el podcast, si tuvieran que vivir de la audiencia en directo no sería posible porque no la tendrían. Creo que para estos dos perfiles de audiencia, los que no son amantes de la radio y los que sí consumen radio pero no tienen tiempo, el podcast es un sustituto.

¿Por qué hay falta de interés por parte de los más jóvenes en medios como la radio?

Dolores Costa Galvez

Dolores Costa Gálvez

En primer lugar, creo que es una cuestión de educación. Seguramente si en tu casa se escuchaba la radio es probable que tú la escuches, aunque sea de forma esporádica. Hay una parte de la juventud que va por aquí. Por otro lado, están aquellos no familiarizados con el medio.

La radio exige un mayor nivel de concentración, a pesar de su función de acompañamiento que es cierta, pero te requiere entrar en el lenguaje. Se habla mucho en la radio y hoy en día el lenguaje sintético que nos marcan las redes sociales choca con la idea que se tiene de comunicación por parte de los jóvenes, no tanto millennials sino la siguiente generación, la Z.

También tienes que aceptar que tienes un prescriptor que te sugiere contenido. En el caso de la radio musical es bastante evidente. Recomienda un contenido que cree que te va a interesar. La clave aquí está, si hablamos de audiencias, en que esos jóvenes perciban ese contenido como algo que les interesa y responde a sus necesidades.

Me gustaría finalizar con algo positivo, sí que hay emisoras que tienen audiencia joven. Está el caso de Gaztea Irratia, una radio del País Vasco, que funciona muy bien. Han sabido incorporar a gente joven en su equipo y estar muy en contacto con su audiencia, ofreciéndoles lo que les interesa. El idioma también es importante, emite en euskera y por esa vía están conectando bastante con la audiencia, les hablan de cosas que les interesan en su idioma.

¿Crees que el hecho de que ahora estemos acostumbrados a consumir contenido a la carta hace que la audiencia de la radio, que tiene horarios muy estipulados, baje?

Lógicamente, dentro de las características del medio, hay que entender que es un medio de comunicación de flujo. Tienes que someterte a unos horarios para escuchar el programa que te interesa. Esto rompe con el consumo on demand, pero también rompe con la vida moderna. Necesitas disponer de ese tiempo para poder someterte a esos horarios. Al final acaba un poco ligada al consumo a la carta o al consumo que tienes en el momento en el que enciendes la radio. Si tengo tiempo disponible a las 12 pues a esa hora escucho lo que haya.

Incluso a mí que me gusta la radio, me es imposible poder escuchar los programas cuando quiero.

¿Cómo se han comportado las audiencias a raíz de la crisis del coronavirus o durante el confinamiento?

Los datos que tenemos indican que ha bajado el consumo de radio. Es paradigmático, se ha visto bastante en la música, ha habido una bajada muy brusca en Spotify, en cambio otros medios como la televisión han subido, cuando se supone que la televisión estaba muerta. Uno de los factores ha sido la necesidad informativa, la gente se ha ido a buscarlo a donde se lo dan de manera más inmediata, o quizá de manera más masiva, porque el tratamiento informativo o el exceso de información que hemos tenido en televisión, si lo comparas con la radio, ha sido bastante exagerado.

Realmente, supongo que como esto se está estudiando tendremos datos más favorables en próximas oleadas, por ejemplo, del EGM (Estudio General de Medios). Datos más “normales”, dentro de la anormalidad de la situación.

En este Máster en Gestión Cultural impartes la asignatura Análisis, Estudio y Desarrollo de Audiencias. ¿Cuál es la relevancia que tiene el análisis de audiencias en el contexto de la gestión cultural?

Esta asignatura es una apuesta específica del máster, por eso se estudia en el primer bloque de asignaturas. No es tan habitual tener una materia dedicada únicamente al estudio de la audiencia.

La audiencia es algo trasversal prácticamente a cualquier asignatura y aquí lo que hacemos es recogerla y darle forma para situarla donde se merece, en el centro. Sin audiencia no tienes nada, si no la conoces puedes tener una muy buena propuesta, pero no te va a funcionar.

Es habitual que tengamos alumnos que tienen muy claro su proyecto y quieren trabajarlo durante el máster. Luego hay otros que se quieren dedicar a esto, pero aún no saben qué proyecto quieren levantar. En ambos casos nos encontramos con lo mismo. Me llama la atención en los casos de alumnos que ya tienen proyectos, que muchos de ellos habían tenido en cuenta la audiencia, pero no con el nivel de concreción que tiene la asignatura. Me parece impresionante que a ellos y ellas les aporte tanto esta materia.

¿Cómo es tu experiencia como profesora en el Máster de Gestión Cultural de la UEMC?

Muy buena. Los alumnos aprenden de nosotros, pero nosotros también aprendemos de ellos. Hay gente muy buena en el máster y sus aportaciones son fantásticas. A nivel de gestión e interno me siento super apoyada, ninguna consulta que tengo se queda sin responder y todo junto hace que sea una experiencia muy buena. Además, me parece que imparto una asignatura muy bonita y fundamental. El poder plantar una semilla en la cabeza de los alumnos para que continúen trabajando en esa línea me satisface mucho.

¿Qué ventajas tiene la docencia online?

La primera y más evidente es que es gestionable, fácil y accesible. A mí me gusta pensar que gracias a que existe la docencia online todo el mundo puede estudiar. No hay ese sesgo de lugar de residencia, simplemente tienes que tener una buena conexión a internet, que hay gente que no la tiene, también hay que decirlo.

Además, tiene la ventaja de que se puede adaptar a la situación personal o profesional de cada alumno. En resumen: es accesible y todo el mundo puede estudiar.

A pesar de que sea online, en los tres años que llevo impartiendo esta asignatura no me he sentido lejana del alumnado. Aunque no haya contacto cara a cara, por email, en las tutorías y en los foros, tengo una sensación de cercanía y contacto permanente. Lógicamente no con todos los alumnos, pero la mayoría me transmiten una cercanía que no pensaba que sería tan fuerte.

¿A qué perfiles recomendarías que cursaran este máster?

Por un lado, perfiles profesionales de la cultura: danza, música, artes escénicas, etc. Cualquier perfil relacionado con la cultura. A ellos les va a servir para centrar las bases de su proyecto y dotarles de argumentario y de contenido. Puedes ser muy buen músico, pero no saber gestionar. Creo que en el entorno en el que nos movemos ahora estos perfiles tienen que saber gestionar. Esto independientemente de que el alumno quiera dedicarse a ser gestor o no.

Por otro lado, perfiles más clásicos. Para todas las carreras de comunicación es una salida natural, todo el bagaje del contexto del marketing y del periodismo ya lo tienen y lo pueden aportar al ámbito de la gestión.

También hay una tercera vía muy interesante. Estudiantes de Historia, Humanidades, Filología y aquellos que vienen del mundo empresarial de Económicas o Empresariales. Estas carreras tienen un nivel muy por encima, ya que gestionar no es solo la parte económica, así que recogen lo demás que se enseña en el máster y queda un perfil muy interesante.

 


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Ángel Hernández, el cine como pasión y herramienta formativa

Ángel Hernández, el cine como pasión y herramienta formativa

Ángel Hernández es profesor de francés y cineasta. Estudió Economía en Lyon y tras especializarse, de vuelta en España, acabó en el mundo de la educación. No obstante, su pasión siempre había sido el cine y esto hizo que integrase el séptimo arte en los programas formativos de su centro, convirtiéndolo en una herramienta para educar.

Tras realizar varios cortometrajes en el marco de su centro educativo, y con los alumnos, decidió hacer sus primeros cortos. El último de ellos, estrenado en 2019 es NOM. Esta historia fantástica le ha llevado a tener 10 premios internacionales y una selección oficial en el Leeds International Film Festival.

Actualmente Ángel está trabajando en la producción de otro corto, más profesionalizado esta vez, y en la escritura de un largometraje. Nos habla sobre su experiencia en el cine y cómo lo ha usado como herramienta para formar a sus alumnos.

¿Qué te motivó a dedicarte a la educación?

Ángel Hernández

Ángel Hernández

Fue un poco accidental. Justo cuando terminé mis estudios hacía falta unan gran cantidad de profesores de francés. El segundo idioma que se estudia predominantemente en Canarias es el francés y no había profesores. Vi que se habrían listas para entrar en educación y quise probar a ver cómo era ese mundo, ya que era una oportunidad laboral muy buena.

Luego, ejerciendo, me di cuenta de que me gustaba, lo pasaba bien con los alumnos, la materia además me daba pie a usar otras herramientas, más allá de las puramente lingüísticas, como ocurrió con el cine. Hace unos años decidí presentarme a las oposiciones, aprobé y hasta el día de hoy.

¿Por qué al volver de Francia decidiste seguir con la educación en lugar de dedicarte por entero al cine?

Hay un tema siempre de seguridad laboral. En ese momento dedicarme al cine no sabía cómo podría haber salido, las oportunidades eran escasas, diferente a tener un trabajo seguro, fijo, remunerado, etc.

Lo que es un hecho es que, después de un tiempo en educación, empecé a derivarla hacia el cine. No dejaba de ser mi pasión y lo he ido refinando hasta desarrollar programaciones didácticas enteras de la materia de francés basadas en el cine. También he desarrollado proyectos de cine, independientemente de cuál fuera la materia, dentro de los centros educativos para los alumnos de todos los niveles. El instituto donde trabajo ha ganado premios en festivales, no necesariamente educativos, sino del circuito cinematográfico y con trabajos de los alumnos.

Entiendo entonces que has instigado tu pasión por el cine a los alumnos con los que te has encontrado a lo largo de tu carrera.

Sí, de hecho, el director de fotografía del corto NOM fue alumno mío hace 13 años. Es casi crear cantera para futuros proyectos (risas).

¿Cómo integraste el cine dentro del centro educativo y conseguiste darle carácter formativo de cara a los alumnos?

A los alumnos hay que buscarles siempre materiales estimulantes como punto de partida. Nuestros alumnos tienen poca cultura audiovisual, pero todo lo que consumen es audiovisual. Hoy libros cogen muy poquitos, sin embargo, el consumo audiovisual es continuo. Aun así, no tienen una gran cultura y pensamos que era bueno que desde la materia de plástica empezaran a trabajar esa competencia, y desde las materias lingüísticas como lengua española o los diferentes idiomas extranjeros, se trabajara la competencia lingüística a través de la escritura de guiones, la pronunciación y dicción de esos guiones o la propia redacción.

La parte del cine que usamos, en materias de lengua, es el guion como vehículo para desarrollar la competencia lingüística. En plástica desarrollan la competencia más artística, el lenguaje audiovisual, entre otras. Y, desde materias como tecnología, por ejemplo, se potencia la parte técnica, el uso de las cámaras, luces, dispositivos sonoros, etc.

Cuando propuse los primeros proyectos fui sumando compañeros a la causa, digámoslo así. Se acabó integrando en las programaciones de los departamentos. Al principio eran colaboraciones puntuales y anecdóticas y al final el proyecto se ha consolidado y ha tomado forma burocrática, contemplándose en las programaciones como un proyecto interdisciplinar.

Rojade del cortometraje Nom

Rojade del cortometraje Nom

 

¿Qué te motivó a realizar tu primer cortometraje?

Después de una trayectoria de unos seis años haciendo proyectos con los alumnos y, en vista de que parte de lo que hemos hecho ha tenido algún tipo de repercusión, reconocimiento, etc., había mucha gente que se acercaba y me preguntaban por qué no hacía algo al margen del instituto. Digamos, sin esa red de seguridad que implican los alumnos y sin poder decir que si el proyecto sale mal al final el objetivo último es formativo, no cinematográfico.

Fue calando esto hasta que me decidí a hacer algo personal, aunque, seguí contando con recursos de los que tenía el centro. El protagonista (de NOM) es profesor de plástica, compañero mío, con el que había hecho ya un montón de cortos con los alumnos, el director de fotografía es un exalumno. En cierto modo, hay algo de intersección con la manera de trabajar que teníamos en los proyectos escolares. Lo que pasa es que ya lo firmaba como Ángel Hernández y no como el profe de francés.

¿De dónde nace la idea de NOM?

Surgió concretamente un día durante una de nuestras rutas ciclistas. Buena parte del equipo de este corto somos aficionados al ciclismo, sobre todo, Diego (Higuera) el protagonista, que lleva 40 años en bicicleta.

En una de nuestras salidas hicimos la típica pausa para el café, que se hace en una salida larga, y siempre en el grupo hay gente más mayor, como puede ser Diego que ya tiene 63 años, y chavales que se unen nuevos, que pueden tener 23 o 24 años. Hay un contraste ahí de energías y de manera de ver las cosas. El mayor, que se lo toma con calma y lo que quiere es estar el mayor tiempo posible en la bici y el joven que quiere ir rápido.

Se crean estos contrastes entre mayores y jóvenes y se cuentan batallitas. De eso surgió la idea del corto. Alguien dijo: “deberíais chuparle la sangre a este a ver si cogéis un poco de la energía que tiene”. Saltó la chispa y eso, unido a que con las bicis íbamos por muchos de los parajes que aparecen en el corto, hizo que se alinearan los planetas y surgió la idea.

Una vez que te decides a rodar el cortometraje, ¿cuáles fueron los primeros pasos para ponerlo en marcha?

Lo primero es contar la idea al que va a ser tu equipo, para que te la compren y pase a ser de todos, no solo tuya. Si la gente que está contigo no está convencida de la viabilidad igual que tú y no se implican con la misma pasión, normalmente va a haber un problema o varios.

Yo conté con un equipo muy reducido, es decir, Diego, que como ciclista y aficionado al cine, le encantó la idea y se apuntó. Luego hablé con Manuel Peña, que es exalumno, director de fotografía, cámara, montador y etalonador, es una navaja suiza del audiovisual, me dijo también que sí y ponía a nuestra disposición su cámara (que no deja de ser una sencilla de foto y vídeo, no una de cine, una DSLR). Y teniendo a ellos dos, no conté nunca con sonidista porque no teníamos ninguno a mano que se prestara a hacerlo de manera altruista y todo el sonido se hizo después en posproducción.

El resto de colaboraciones son puntuales, salvo Juanda Mendoza, el músico, que se unió posteriormente. Un chico aficionado a la música que nos compuso la banda sonora y que ha sido premiada en tres festivales diferentes.

Un equipo muy reducido que desde el primer momento se unieron y, desde las posibilidades que tenían, aportaron lo que pudieron. Así empezó la aventura.

Rojade del cortometraje Nom

Rojade del cortometraje Nom

 

¿Cómo conseguiste financiación para rodar NOM?

La financiación es simbólica. Para hacer el corto no gastamos ni 500€, que se pagaron de mi bolsillo personal. Prácticamente me los gasté en dar de comer al equipo los días que fuimos a rodar y en comprar algunas cosas de atrezo (sangre falsa, algunas prótesis, lentillas).

Si hubo cosas puntuales en las que hubo que pagar a profesionales. Por ejemplo, hay un efecto digital al final con el agua y eso hubo que pagarlo a un chico que hace trabajos de este tipo en su tiempo libre. También pasó eso con el tema del sonido, nos apoyamos en un chico que es músico y sabe editar sonido para hacer toda la edición sonora. Esos dos pequeños pagos, más la comida y alguna cosa más de producción, fueron unos 500€.

Sí es verdad que, en la distribución, viendo que el corto iba funcionando he ido invirtiendo y han sido casi 3.000€. Esto es una cantidad irrisoria al final, lo normal en un cortometraje medio son 5.000 o 6.000€ y los hay que pagan 10.000 o 12.000.

Es la parte más importante, puedes tener un gran trabajo que si no lo distribuyes bien no llega a ningún lado.

¿Sobre qué trata tu próximo proyecto, Pescador?

Seguimos instalados dentro del cine de género, fantástico y de terror porque es en el que yo más cómodo me siento y creo que es un género que va muy bien para hablar de cualquier realidad, incluso social, desde un ángulo más exótico, no documental o drama más clásico. El cine fantástico y de terror es muy útil para abordar ciertos temas sociales que, a veces, son más terroríficos que cualquier película.

No te puedo contar mucho sobre el argumento, pero sí de donde partió. Leí una noticia que decía que en los campamentos de refugiados de la frontera turca con Siria hay 15.000 menores desaparecidos. Es decir, niños que están en esos campamentos y, de repente, desaparecen. A partir de esa realidad hemos hecho una historia y ese es el proyecto. Ese dato real de por sí ya es bastante escalofriante.

¿Cómo te planteas el rodaje de este nuevo cortometraje?

Con las credenciales de NOM tenemos algo más de credibilidad para dirigirnos a particulares o entidades y solicitar algo de financiación. Nos gustaría dar un salto, no estratosférico, pero sí hacia cierto grado de industria. No solo porque quede mejor, puesto que sinceramente, creo que se pueden hacer productos de muchísima calidad trabajando de forma amateur, como hemos hecho hasta ahora.

Con NOM hemos tenido un hándicap enorme que ha sido el tema de estar indocumentados. Nosotros hemos tenido una selección para un festival en Inglaterra (Leeds International Film Festival) que es calificador para el Oscar y el Goya. Conseguimos la selección, nos ponemos muy contentos y nos dirigimos a la Academia de Cine para decirles que podemos optar a que se nos considere para los Goya. Me dicen que les mande el certificado del ICAA y del Ministerio de Cultura con toda la información sobre la película. No tengo nada porque, al no haber rodado con criterios de industria, no tener a la gente dada de alta, no tener productora, etc., no se puede acceder a esa documentación.

Ahora mismo no puedo entrar a consideración para los Goya ni para ningún premio porque básicamente soy un “sin papeles del cine”. Lo que buscamos es que el siguiente proyecto cumpla con los estándares que me permita acceder a la documentación y que si, eventualmente, puedo optar a uno de estos premios se pueda hacer. Es muy triste que te quedes sin hacerlo por papeles.

Es normal que las academias quieran priorizar a la industria, no quieren favorecer el intrusismo. Quieren que se cree industria y en parte es comprensible, pero es verdad que todo el mundo no tiene acceso a esto, sobre todo, en sus primeros trabajos.

Ahora, con Pescador, contamos con el respaldo verbal, por ahora, de la Consejería de Cultura del Ayuntamiento de Gáldar, que tiene su propio festival de cine y está queriendo apostar por este segmento. Por otro lado, también estamos en conversaciones con gestores culturales para ver si encontramos vías de financiación alternativas. No necesitamos un gran presupuesto, pero lo mínimo para dar de alta a la gente y pagarles un sueldo, aunque sea simbólico. Esto nos permitirá poder acceder a la documentación y a una legalidad mínima.

Entrevista a Ángel Hernández sobre el cortometraje Nom

¿Por qué has decidido ahora escribir un largometraje?

Paralelamente estoy escribiendo un largometraje. Aún no tiene ni título, pero sí te puedo decir que es una distopía futurista en la que de nuevo entra en conflicto la gente mayor con la gente joven. Volvemos a jugar con la confrontación entre juventud y senectud.

Sacamos el corto (Pescador) ahora porque en mi experiencia este año en el circuito de festivales todo el mundo me decía que un largo lleva mucho tiempo ponerlo en marcha, entre que tienes la idea y empiezas a rodar pueden pasar dos años. Me aconsejaron que siempre mantuviera un corto en los circuitos para seguir sonando. NOM ya está llegando al final de su recorrido, me comentaron que no estuviera dos años en blanco preparando el largo, sino que tuviera un corto en la recámara para que lo lanzara y lo mantuviera visible mientras avanzo el largo. Esto da la opción de acceder a nuevos festivales y hacer contactos que me ayuden con la pre y producción del largo.

Por tanto, son dos proyectos los que están en marcha. El corto Pescador que ya está casi listo, y estamos en fase de escritura del largometraje, que espero que esté terminado el guion, para poder empezar a moverlo, a mediados de 2021.


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Malu Balado: “Una vez que la cultura entró en mi vida formó parte de mí para siempre”

Malu Balado: “Una vez que la cultura entró en mi vida formó parte de mí para siempre”

Malu Balado estudió Derecho, pero su carrera dio un giro hacia la gestión cultural cuando comenzó a trabajar como administrativa en la Escuela de Música de Oleiros. Ha desarrollado la producción y dirección de multitud espectáculos didácticos, especialmente en música, teatro y danza. Orientados estos, principalmente, a escolares de la región.

Decidió especializarse en gestión cultural cursando el Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Tras esto creó La Malona, una empresa de gestión cultural que sirve de red de contactos y ayuda a los emprendedores a poner en marcha sus proyectos culturales. Su última iniciativa, puesta en marcha con FIBICC, es el programa de emprendimiento para jóvenes bailarines bautizado como Dance4Job.

En esta conversación Malu nos habla de su carrera profesional, su experiencia en el máster, en el que ahora da al menos una clase magistral al año, y la labor que realiza con La Malona.

Habiendo estudiado Derecho, ¿qué te llevó a dedicarte al ámbito artístico-educativo?

La propia vida. Estando cursando un Máster en Asesoría Fiscal y Tributación, pues quería orientar mi carrera profesional a ser abogado tributarista, me ofrecieron, por pura casualidad, un trabajo de auxiliar administrativa en la Escuela Municipal de Música de Oleiros por un período no superior a tres meses. Como era de esperar, tuve que aprender desde lo que era un instrumento de viento metal a lo que era una nómina… Nunca antes había trabajado.

En poco tiempo, me enfrenté a un aprendizaje exhaustivo tanto en gestión empresarial de escuelas municipales de artes escénicas como del mundo de la producción artística. Después de mucho aprendizaje y, en especial, desde que tuve la fortuna de subir al backstage de un escenario, supe que por fin había averiguado a lo que quería focalizar mi vida profesional: a la cultura, en general, y a las artes escénicas en particular.

Desde entonces, y ya voy para 21 años en el sector, nunca más me volví a bajar del carro. Una vez que la cultura entró en mi vida, ya formó parte de mí para siempre.

¿En qué consistía tu labor de gestión y coordinación del Servicio Público de las Escuelas Municipales de Música y Danza en el Ayuntamiento de Oleiros?

Malu BaladoMe encargaba de la gerencia: la coordinación entre lo empresarial y lo pedagógico, entre el arte y la gestión.

Ejercí varios cargos. Como coordinadora académica me encargué de la organización y coordinación -responsable- de las áreas de dirección artística y docente, claustro de profesores, comisión pedagógica, área de administración, secretaría, información y conserjería de las escuelas; asesoramiento técnico; coordinación, seguimiento, dinamización y ejecución del proyecto curricular de centro y del proyecto económico; vigilancia, supervisión y atención de usuarios del servicio; mediación y coordinación empresa-entidad local, titular del servicio, mediante la asistencia a reuniones (periódicas y extraordinarias), elaboración de memorias, informes, dosieres, expedientes, redacción de balances, proyectos, evaluaciones: gestión presupuestaria y cualquier otra actividad derivada del propio servicio.

Como programadora, de la elaboración, redacción, coordinación, seguimiento, dinamización de audiciones, conciertos, espectáculos, aulas culturales, talleres, ferias, intercambios y demás eventos culturales.

Y en el ámbito de la producción y la dirección me ocupé del diseño de proyecto, delimitación de componentes, gestión de ideas y diseño de espectáculos, planificación del evento y valoración presupuestaria, adaptación de guiones, diseño y realización de atrezo y decorados, diseño y creación de vestuario de Espectáculos Didácticos de música, danza y artes escénicas.

¿Qué te llevó a estudiar el Máster en Gestión Cultural?

El querer profesionalizarme en el sector en el cual estaba desarrollando mi carrera profesional desde hacía más de un quindenio. Yo siempre parto de la premisa de “abrir las escuelas y cerrar las cárceles” de Concepción Arenal. Es decir, sabía que a mayor formación mayor dominio; a mayor dominio, mejor gestión.

¿Cómo fue tu experiencia?

¡Estupenda! A mí el estudiar siempre me ha gustado y nunca me ha costado enfrascarme en nuevos retos intelectuales. Estudiar el Máster en Gestión Cultural me dio las herramientas y los recursos para poder afianzar las competencias aprehendidas de manera autónoma, eliminar los vicios adquiridos al haber sido autodidacta en muchas ocasiones y abrir nuevos horizontes y líneas de trabajo. Pues parafraseando a Francis Bacon, siempre hay que buscar más oportunidades de las que se presentan.

¿Cómo terminaste dando clase posteriormente en dicho máster?

Ya venía realizando conferencias, comunicaciones, ponencias e impartiendo clases magistrales, especializadas en emprendimiento y en Licitaciones Públicas. Esto especialmente para la Universidad de Santiago de Compostela, como colaboradora externa del Grupo TeXe, tanto en foros nacionales como internacionales.

Un buen día, acudí a Santiago Arroyo, director del máster, para pedirle consejos en unas cuestiones que se me planteaban. En aquella reunión surgieron empatías y sinergias laborales que me llevaron a colaborar impartiendo docencia en el mismo máster que me abrió el camino en el mundo de la gestión cultural.

Desde aquella primera vez, nunca falto a la cita, como mínimo una vez al año. Imparto unas sesiones sobre Contratación con el Sector Público para aquel alumnado que, como yo, ve en este tipo de contratación un modus vivendi o, por lo menos, una línea empresarial de su futuro profesional.

¿Por qué decidiste crear La Malona? ¿Cómo fue el proceso de creación?

Fue por un momento de reorganización vital. Siempre había trabajado por cuenta ajena, hasta que decidí lanzarme a crear mi propio sello: necesitaba probar si era capaz de conseguir logros empresariales por cuenta propia. Buscaba, al menos, no sentirme condicionada por ninguna esfera superior a la hora de enseñar, formar o producir espectáculos.

Desde el punto de vista logístico, jurídico y financiero crear La Malona no fue un gran trastorno ni lo recuerdo como algo descabellado. Salí de mi círculo de confort y la cultura se me abrió, de par en par, para mostrarme todas sus posibilidades.

¿Qué tipo de proyectos habéis llevado a cabo?

Proyectos propios, en especial, la gestión de escuelas de música y danza para entidades locales o ayuntamientos y asesoramiento de empresas para montar sus propias estructuras para gestionar proyectos propios. A día de hoy gestiono la Escuela Municipal de Música de Oleiros.

En producciones artísticas hemos participado en A Memoria das Árbores, O Soldadiño de chumbo, O Conto de Nadal, O Son da Música, Oliver Twist, Xogo de Pillabáns, Conto de Nadal, A galiña dos ovos de cores, entre otros. Pendientes de estreno para el 2021 tenemos Zeus y los 5 truenos del Cíclope y Pantomimus y el tutú de Falbalá.

En cuanto a conferencias o ponencias hemos hecho “Por qué no cabe el pensamiento del profesional emprendedor en la disciplina musical”, “¿Qué pueden hacer las escuelas municipales de música por la educación de la ciudadanía? La música. Un derecho más”, “Música, investigación e formación: a procura de converxencia dende a educación” o “La contratación con el Sector Público”.

En colaboración con FIBICC hemos participado en proyectos como CULTUP y Creative & Cultural Entrepreneusership y, actualmente, en Dance4Job.

¿Cómo ayuda exactamente La Malona a aquellos que quieren poner un proyecto en marcha?

Por regla general, y después de años de experiencia, podemos decir que, en el 90% de los supuestos que llegan a mí, la ayuda comienza a partir de la idea primigenia del particular que solicita mis servicios. Me presentan un boceto de lo que les gustaría hacer y yo ayudo a desarrollar desde el proyecto, el plan de empresa, el diseño de la imagen, la búsqueda de financiación, entre otras cosas. Es un asesoramiento global que les ayudará a poner la idea en el mercado.

En mi sector, el de las artes escénicas, hay una creatividad desbordante y un ingente talento. Pero falta bastante formación en el campo del emprendimiento. A lo largo de sus carreras, un músico o un bailarín, recibe pocos créditos relacionados con estos temas. Es difícil que un artista sin una formación complementaria pueda llegar a hacer realidad todo lo que lleva en la cabeza.

¿Crees que se deberían implementar una serie de medidas que apoyasen al sector cultural debido a la pandemia?

Es indudable que las medidas de distanciamiento social y la cuarentena han afectado especialmente al sector cultural, resquebrajando toda su cadena de valor y fragilizando la situación de los profesionales de la cultura.

Para poder valorar qué medidas se necesitarían para relanzar y apoyar al sector cultural es fundamental focalizar el impacto económico que ha tenido el coronavirus en la cultura. Esto pasa por valorar la situación de los trabajadores del sector, concretar la capacidad de adaptación al mundo digital y al teletrabajo, definir los principales problemas del sector antes, durante y después de la pandemia, determinar las fuentes de financiación y prestar especial atención a la opinión personal de todos aquellos que integramos el sector.

La situación requiere que los estados cuenten con estimaciones precisas de la magnitud del fenómeno para poder diseñar políticas paliativas efectivas para el sector cultural.

Lo que tengo claro es que la cultura va más allá de su importancia económica: es un vector de resiliencia y desarrollo humano. Si no queremos estancarnos como colectividad, debemos de devolverle a la cultura el apelativo de eje transversal en la vida de una sociedad, con lo cual, en palabras de Huizinga, filósofo e historiador neerlandés, ¡si deseamos preservar la cultura, indudablemente, debemos continuar creándola!, dándole al sector cultural los medios y los recursos para que pueda volver a relanzar su vuelo.


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Rodrigo Sanz: “Dance4Job es un lujo tanto para el público como para los participantes”

Rodrigo Sanz: “Dance4Job es un lujo tanto para el público como para los participantes”

Rodrigo Sanz García es bailarín profesional formado en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid. Tras finalizar sus estudios trabajó en el Ballet de la Ópera de Viena durante cinco años. Decidió volver a España para incorporarse a la Compañía Nacional de Danza, en la que trabaja desde 2012.

Paralelamente a su formación y trabajo, Rodrigo decidió realizar el Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas el curso pasado.

Sus prácticas en el proyecto Dance4Job al que sigue vinculado y que se lanzará a principios de 2021, como iniciativa de emprendimiento para jóvenes que quieran aprender sobre gestión cultural en el mundo de la danza.

Hablamos con Rodrigo sobre su formación y experiencia como bailarín, de su opinión sobre el máster y acerca de Dance4Job.

¿Qué fue lo que te impulsó a dedicarte a la danza?

Fue de pequeño. Con ocho años mi madre me inscribió en una escuela de danza local, su argumento era que quería que me enseñasen a caer. A ella le apasionaba la danza y quería ver si a mí me llenaba también. No se equivocó.

Empecé haciendo danza clásica y a partir de ahí, la propia escuela y mis padres, entendieron que sería mejor que continuase mis estudios en el conservatorio. Empecé en el Conservatorio Nacional de Danza hasta los 16 o 18 años, que fue cuando tuve mi primer contrato. El gran cambio vino cuando me incorporé al Ballet de la Ópera de Viena.

¿Cómo fue tu experiencia en el Ballet de la Ópera de Viena?

Fue un sueño cumplido. No solo tuve la opción de formar parte del elenco de la compañía, sino que además pude participar en el Concierto de Año Nuevo que televisan el 1 de enero. Es uno de los eventos culturales más vistos en el mundo (tiene una audiencia estimada de 1.000 millones de espectadores en 54 países).

Estuve cinco años en esta compañía. La ciudad era maravillosa y la compañía espectacular, pero echaba de menos a mi familia. Aproveché que hubo un cambio en la dirección artística de la Compañía Nacional de Danza, lo que implicó un cambio de rumbo en la compañía, abriéndose a otras disciplinas. Esto me atrajo mucho y me incorporé un año después del cambio de dirección.

Rodrigo Sanz García

Rodrigo Sanz García. Fotografía de Jacobo Medrano

 

¿Qué te motivó a estudiar el Máster en Gestión Cultural de la UEMC?

Mis padres desde pequeño me han hecho consciente de que la carrera de bailarín es corta en duración y, a diferencia de otras disciplinas, las retribuciones no nos permiten poder vivir de ello durante el resto de la vida sin trabajar. Mis padres fueron muy insistentes y, a partir de los 18 años, no tuvieron que ser insistentes porque era yo el que lo veía por mí mismo y sabía que tenía que formarme de manera paralela a la actividad en mi compañía.

Cursé mi Grado de Estudios en Danza y estando en el conservatorio había muchos profesores, incluso en la Compañía Nacional de Danza, que me animaban a hacer algo relacionado con la gestión. No me di cuenta hasta ese momento de la curiosidad que me suscitaba la gestión y de la necesidad de llevarla a la práctica en mi disciplina.

Para mí había dos cosas muy importantes a la hora de elegir un máster. La primera es que el fuese oficial y la otra que pudiera hacerlo a distancia. Tenía muchas giras con la compañía y después de las representaciones, si yo estaba en China, eran las tres de la mañana y la clase empezaba a esa hora, me tenía que quedar despierto en la habitación del hotel escuchando asignaturas del máster. Si no hubiera sido a distancia habría sido imposible. Además, parece una locura, pero lo hacía con mucho gusto, era un espacio de desconexión con el resto de cosas que me rodeaban.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el máster?

Honestamente, entré pensando que iba a estar un poco desubicado. Entendí que habría compañeros de otros campos, como derecho o administración de empresas, y que me iba a costar bastante sin una preparación previa que quizá yo no tenía comparado con otros compañeros. Sin embargo, desde el principio vi que estaba muy bien orientado. Daba un poco igual de qué especialidad vinieses porque el filtro que se había hecho desde el máster ya era de gente relacionada con la cultura que va a entender los conceptos y asignaturas. Para mí eso ya fue un punto a favor.

La experiencia, en general, ha sido maravillosa. Se lo comentaba al coordinador hace unos días, me ha dado mucha pena que se acabase porque ha sido un año muy bonito y no ha supuesto un esfuerzo para mí, después de los ensayos, sentarme a ver las clases y hacer las actividades. Ha sido una experiencia muy grata.

¿Qué tal las clases online?

Muy bien. De otra manera no habría sido posible para mí estudiar este máster en gestión cultural. Luego, a colación de la pandemia aún más, pero con mi actividad el tema de las clases online fue determinante. Era un requisito mínimo. Dentro de la oferta que había, evalué positivamente tres o cuatro opciones y vi que el programa de la Universidad Europea Miguel de Cervantes era muy práctico y muy real.

¿Qué es lo que más destacarías del máster en gestión cultural?

Todo. Quizá, especialmente, los profesores, que vienen cada uno de áreas distintas y están muy actualizados, están muy al día.

¿Cómo el proceso de prácticas?

Fue muy ágil. Se lo comenté al coordinador del máster, Santiago Arroyo. Yo quise aprovechar el tiempo del confinamiento, en el que no había trabajo en mi compañía, para hacer las prácticas. Me sorprendió lo rápido que fue y la cantidad de soluciones que me dieron. En tres o cuatro días Santiago me dio unas seis opciones. Le escribí para decirle si había algo relacionado con la danza y en dos días me comentó que había un proyecto para jóvenes emprendedores (Dance4Job) que había que desarrollar.

La coordinadora, Malu Balado, tenía ya el boceto muy elaborado y yo, desde un punto de vista artístico, tenía que organizar una de las partes del proyecto (D4Job+) que es la creación de una pequeña compañía en la que se va a desarrollar una producción. Es en eso en lo que he estado trabajando con las prácticas y sigo vinculado al proyecto.

¿En qué consiste el proyecto Dance4job?

Son unos cursos teóricos de emprendimiento en danza y a raíz de ellos, con los jóvenes que hayan participado, se convocarán unas audiciones para crear una compañía de danza con el fin de que los alumnos vean desde dentro cómo funciona. La idea es que no solo participen como elenco, sino que vean la elaboración y cómo se lleva a cabo un proyecto. Van a estar viviendo la misma experiencia que nosotros: emprender en un nuevo proyecto y bailar en una compañía.

¿Cuál es tu labor dentro de esta iniciativa?

Llevo la gestión artística. Elaboración de ensayos, determinar qué ensayo va a haber, el elenco, la coreografía, evalúo distintas partes de la coreografía, que la desarrollo yo y también el tema de la dramaturgia y el proyecto. Es necesario acotarlo, ya que la coreografía original que se propuso era demasiado larga y hubo que reducirla, por ejemplo. Digamos que me ocupo de toda la parte artística relacionada con la danza.

Como bailarín profesional, ¿qué necesidad real había de un proyecto de este tipo?

Era muy importante. Hay una carencia muy grande en este país de danza clásica o neoclásica. Cada vez son menos las compañías que se dedican a esta disciplina y poder contar con un proyecto que ayuda a acercar lo más clásico al público, que tanto nos cuesta ver en nuestro país, es un lujo. Un lujo tanto para el público como para los participantes de Dance4Job.

 


Entrevista realizada por Silvia Panadero para el Blog del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, MasterGestionCultural.Info

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Loreto Gómez: “Hoy en día para cualquier industria cultural tener redes sociales es clave”

Loreto Gómez: “Hoy en día para cualquier industria cultural tener redes sociales es clave”

Loreto Gómez Fuentes empezó trabajando en el mundo del retail, pero siempre conectada con el marketing. Cambió de trabajo debido a la crisis y empezó a introducirse en el marketing digital, área en la que ahora es experta.

Como experta en marketing digital, es ponente en este Máster en Gestión Cultural y otros programas formativos del Instituto de Gestión Cultural y Artística. Recientemente, ha sacado un libro, junto con Guillermo de Haro, titulado El poder de las redes sociales para pymes y startups. En él analizan casos de éxito de pequeñas empresas, pero también de influencers que han creado imperios de la nada.

Charlamos con Loreto sobre su experiencia en el marketing digital, su nuevo libro y cómo ve ella la actuación de las industrias culturales dentro de las redes sociales.

¿Por qué decidiste en un primer momento dedicarte al mundo empresarial?

Yo llevo en el entorno digital más de una década. Trabajaba en marcas de cosmética y existían los foros. Me dedicaba a escribir en los foros de las marcas para las que trabajaba. Hablaba bien, mal, regular, me identificaba con distintos perfiles para ver cómo percibía esa marca el consumidor.

Con la crisis de 2008 me echaron de la última empresa en la que colaboraba y descubrí que existía una profesión relacionada con el entrono digital. Siempre he sido muy techie y friki en ese sentido, me gustan mucho las tecnologías y decidí cambiar.

¿Crees que, en general, las empresas saben cómo usar correctamente las redes sociales para impulsar sus negocios?

Obviamente, desde que empecé eso ha cambiado mucho, y sí que se veía una profesionalización bastante destacada y evidente. Es cierto que también ha habido un cambio de paradigma. En un principio, hace unos ocho años, se usaba más la interacción. Se notaba que las marcas buscaban diálogo y los consumidores aportaban cosas. Hoy en día, las redes sociales, se han convertido en un canal más publicitario, en el cual la bidireccionalidad se ha perdido totalmente y todo se basa en venta, venta, venta y venta.

Hay gente y marcas que lo hacen muy bien, pero si te fijas la gran mayoría va ya hacia la conversión y es lo único que miran. Se pierde parte del encanto inicial que tenían las redes sociales. Esto no quiere decir que sea malo, al final un negocio se levanta para vender, pero sí que se va viendo una evolución de cómo un canal de diálogo se está perdiendo porque al final el objetivo de la empresa es obtener beneficio.

¿Qué os ha llevado, a Guillermo de Haro y a ti, a publicar un libro sobre el poder de las redes sociales?

Básicamente como bien indica el título, las redes sociales tienen un gran poder, que se ha visto reflejado en distintas áreas como refleja el documental de Netflix El dilema de las redes. En este se ve el potencial de las redes sociales a nivel usuario y cómo puede llegar a impactar en la toma de decisiones de una forma drástica.

Nos planteamos escribir este libro hace seis años, pero por motivos personales y profesionales se ha retrasado. Queríamos reflejar cómo pequeñas empresas o personas anónimas podían conseguir impacto en distintos ámbitos como el caso de Chiara Ferragni, del que hablamos en el libro y que nos sería totalmente desconocida si no existieran las redes sociales. Queríamos destacar personas anónimas y pequeñas empresas que gracias a las redes sociales pueden vivir de ello, como hay varios casos dentro del libro.

El poder de las redes sociales para pymes y startups

El poder de las redes sociales para pymes y startups

¿Cómo fue el proceso desde tener la idea hasta la publicación?

Estábamos haciendo una investigación de mercado, no solo de las redes sociales sino de algo que, en ese momento, estaba creciendo, que es el crowdfunding. El libro está sacado con una editorial que se llama Libros.com. Queríamos conocer un poco cómo funcionaba esa forma de financiación.

La idea era hablar de las redes sociales, que nos parecía clave, y ver también cómo funciona el tema de la autofinanciación por medio del crowdfunding. Digamos que gracias a esta plataforma se aunaban todos los astros para lanzarse a escribir el libro y dar a conocer el poder de las redes sociales.

Teníamos la posibilidad de buscar editores, pero decidimos hacerlo a través de Libros.com para conocer el proceso y saber cómo funcionan las campañas de crowdfunding. Al final dar a conocer un libro que todavía no ha nacido implica crear en los usuarios la necesidad del producto para que lo compren. Así fue, más o menos cómo nació la idea y el por qué, que tenía varias vertientes.

Libros.com pone fecha de inicio y de fin del crowdfunding. En este particular, creo que fueron dos meses. El libro tampoco puede estar parado mucho tiempo en la plataforma y ellos usan también las redes sociales para buscar la financiación. Esta vino gracias a la difusión de Libros.com y también a nuestra propia red de contactos, que son al final los que empujan para que esto salga adelante. Si no consigues la financiación el libro se olvida, pero conseguimos sacarlo adelante y con el apoyo de muchas personas, que es lo interesante.

¿Qué tienen en común los casos de estudio de vuestro libro: Jot Down, Chiara Ferragni, Weblogs SL, etc.?

Que supieron buscar un nicho de mercado muy concreto y supieron explotarlo. Esa es, básicamente, una de las conclusiones. Buscan una especialización y van creciendo alrededor de ella.

En ese caso, ¿se puede decir que la especialización es parte del éxito en redes sociales?

Puede ser uno de los muchos. La constancia es super importante y es una de las cosas que, sobre todo a nivel marca personal, no se tiene. La constancia es fundamental en este entorno, no simplemente pensar que tienes una buena idea, sino que hay que ser extremadamente constante, educar a la comunidad e ir analizando el contenido que se crea para ver qué gusta y qué no gusta.

¿Es realmente posible conseguir una gran difusión en las redes sociales sin tener conocimientos sobre el tema? ¿Simplemente colgando fotos y compartiendo historias, cómo en el caso de la joyería Vintage?

En este caso, María (propietaria de Vintage by López Linares) es una persona a la que conozco muy bien porque le di clase en el año 2011. Destacaba porque era la más mayor con diferencia en clase y había escuchado hablar de las redes sociales, pero no tenía ni idea de lo que era aquello. Desde entonces se ha puesto las pilas. Ella cuenta que hay gente que le ha escrito desde Chicago o desde Italia para pedirle cosas muy concretas, algo que con la tienda (física) que tenía no podía asumir. Ya ha dejado la tienda porque no podía dar la difusión que quería a su entorno digital.

El caso de esta empresa en particular me resulta especial porque conozco a la propietaria personalmente y porque he podido ver la evolución desde que empezó y cómo ha ido creciendo y haciendo las cosas. Es una persona con la cabeza muy estructurada y tiene muy claro qué quiere hacer y cómo transmitirlo. Sin este tipo de plataforma para ella hubiera sido impensable lo que ha logrado hoy. Gracias a esto, María descubrió, además, que uno de sus mercados potenciales estaba en Alemania. Obviamente, sabiendo eso, se orienta parte del contenido para Alemania.

¿Qué importancia tiene el humor a la hora de comunicar en las redes sociales, como el reciente diálogo entre Netflix Latinoamérica, Disney + y HBO Latam?

Ha sido bastante mítico en el sentido de que aquí todos somos iguales. Una de las cosas que tienen las redes sociales es esa vertiente en la cual se busca el diálogo. En este caso, que marcas competidoras se hablen entre sí genera una cantidad de interacciones y de gente hablando de ello brutal. Han logrado difusión porque al final todo el mundo ha hablado de ellos e, incluso, han sacado a medios convencionales, que eso es publicity gratuita. Siempre que sea un humor sano, que no vaya a hacer daño, es muy positivo porque al final crees más a la marca, tiene un valor de integración con la competencia fundamental.

¿Crees que es más efectivo, en ocasiones, comunicar en redes sociales a través del humor?

No se puede generalizar porque hay marcas que, por sus valores o sus formas de comunicar, no te permiten unirte a ese tipo de tendencias. Ahora mismo gestiono un par de marcas en las que se ha tenido oportunidad de hacer alguna de estas cosas, más centradas en humor, pero son marcas de divulgación que no te permiten hacer ese tipo de comunicación. Todo depende de qué marca sea.

Son casos que la gente recuerda, eso es claro. Imagínate a un ministerio haciendo bromas, como que no pega mucho. Hay que tener claro qué se comunica, cómo se comunica y hasta qué punto se puede usar ese humor en el entorno digital.

¿Qué papel pueden cumplir las redes sociales para las industrias culturales y creativas?

Fundamental. He tenido un par de experiencias con gente relacionada con el entorno de museos y es una plataforma de divulgación brutal. Se pueden dar a conocer marcas desconocidas, artistas nuevos, es un altavoz maravilloso para conocer obras alternativas.

Hoy en día, para cualquier industria cultural tener estos altavoces, que pueden ser globales, es clave.

Loreto Gómez Fuentes

Loreto Gómez Fuentes

¿Se están usando adecuadamente en el sector cultural? Parece que las redes sociales de ciertos organismos estatales/oficiales no están bien explotadas.

No. Sí que ha habido una evolución muy grande y se ve que hay esfuerzos. Se ha visto durante de la pandemia, cómo los museos han hecho visitas guiadas y algunas han sido auténticas maravillas. Se están haciendo cosas muy chulas y diferentes, pero yo sobre todo veo carencias en el desarrollo de los artistas que todavía son bastante reacios a esta divulgación de sus obras, especialmente por el miedo al plagio. Esto último puede tener su fundamento, pero no es habitual que ocurra. Sí que veo que hay carencias en ese sentido, y estoy hablando de forma muy generalizada, hay gente que sí explota sus creaciones en las redes sociales y las difunde.

A las instituciones, en general, no solo en el ámbito cultural, dar según qué pasos les cuesta porque son dinosaurios, por decirlo de alguna manera, y tomar este tipo de decisiones lleva su tiempo. Sí que puede haber carencias en algunos, pero vemos como en el caso del Instituto Cervantes, tienen Twitter y Facebook y Twitter lo usan bastante bien. A lo mejor no les interesa, por su estrategia de divulgación, Instagram. Depende del objetivo que tenga la institución en estas plataformas.

¿Cuál es el límite de las redes sociales? Está claro que son una gran herramienta para la promoción y el marketing, pero también tienen una cara oscura que ha puesto de moda la cultura de la cancelación, por ejemplo.

No me gusta hablar de límites, pero al final todos tenemos que ser coherentes con nuestras ideas. Una de las cosas que tienen las redes sociales es que amplifican lo que realmente está ocurriendo. Si algo no encaja con tus ideas las intentas defender, como se hacía antes en una conversación, lo que pasa es que ahora esa conversación no es de cinco o seis, es una de 2.000 personas. La sensación que da es que hay mucho ruido, tanto negativo como positivo.

Hay personas muy agresivas y que son soeces y, en esos casos, se debería ser consciente de que atacar a una persona con insultos, o llegando a amenazas, debe depender de la educación de la persona no de las redes sociales. Cuando empiezan los insultos, los ataques personales o las amenazas ya no sé si eso es un problema educacional o un problema de las redes sociales. Si no sabes defender tus ideas con argumentos, sino con insultos ¿es problema de las redes sociales o es un problema tuyo?

 


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Diego Rufo: Hay cosas tan buenas que me encantaría poder crear espacios para compartirlas con el mundo

Diego Rufo: Hay cosas tan buenas que me encantaría poder crear espacios para compartirlas con el mundo

Diego Rufo, filósofo y cineasta, estudió el Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas para tratar de aunar sus dos pasiones: filosofía y cine. El resultado ha sido la creación de un evento, gracias a sus prácticas en FIBICC, llamado Saltos de Eje, que pretende ser un coloquio dentro del sector del cine, con los profesionales que lo forman. La idea es medir el pulso a esta industria para tratar de mejorarla y también adaptarla a la nueva situación.

Además de eso, Diego dirigió hace un par de años su primer cortometraje, Anhela, sobre la necesidad de una regulación que permita la muerte digna de aquellos que la precisen.

Hablamos con él sobre Saltos de Eje, su experiencia en el máster y futuros proyectos.

¿Por qué decidiste estudiar Filosofía?

Es una buena pregunta, de estas con respuesta un poco rocambolesca. Realmente a mí lo que me entusiasmaba era el cine, desde el principio, y mi intención inicialmente era estudiar cine. Pero entre que no había una oferta pública fácilmente accesible, que tuve una profesora muy buena en filosofía en segundo de bachillerato y que me entusiasmaba las preguntas que se hacían y, encima, se había estrenado Matrix recientemente, recuerdo, era como que todo conspiraba para que el mundo del cine y el de la filosofía se pudiese unir. Un poco lo que me empujó fue eso, al final lo que me gustaba del cine no era solo el disfrute estético sino las preguntas que te empujaba a hacerte. Creo que eso hizo que se conectasen los dos mundos y continuamente estoy dando bandazos entre la filosofía y el cine, pero cada vez consigo unir más ambas pasiones.

Tras tus estudios de Filosofía, ¿decidiste que había llegado el momento de formarte o dedicarte al cine?

Diego Rufo Helguera

Diego Rufo en el rodaje de su videoclip ‘In love’ de Carlos de France. Foto de Oscar Zamora

Evidentemente, valoras un poco las salidas profesionales de tu carrera, en mi caso Filosofía. Antes te he dicho que de quedarme con una pasión me quedo con el cine, pero es cierto que soy incapaz de entenderme sin la filosofía, no podría vivir sin ella tampoco. Yo ya estaba trabajando en una consultora de experiencia de usuario, que se llama The Cocktail, y el mundo laboral me llevaba más por otro tipo de proyectos. Vi que tenía posibilidades de desarrollar iniciativas audiovisuales (cortometrajes, videoclips) y también la parte de filosofía explotarla desde el punto de vista de la crítica de cine, lo que me permitía tener un enfoque distinto gracias a mi formación. Creo que la forma de plantear cómo la filosofía ha acabado influyendo en mi desarrollo laboral, tiene un input adicional al que tendría como filósofo puramente dicho.

¿Por qué decidiste cursar el Máster en Gestión Cultural?

Lo decidí bastantes años más tarde después de haber acabado la carrera. Realmente fue porque, como te decía, he hecho muchos productos audiovisuales y estoy satisfecho con mi trabajo en temas de consultoría, pero al tiempo necesitaba tener un vínculo más fuerte con el sector cultural. La razón surgió de ver que tenía una espinita que no había cubierto y no siempre estar dependiendo de proyectos personales, como sacar un corto adelante, sino poder compartir cosas que otros hacen e intentar transmitir la pasión que sientes cuando descubres algo ajeno y ser capaz de crear los espacios para compartirlo. Creo que viene mucho de esa voluntad y de decir: hay tantas cosas tan buenas y que disfruto tanto, que me encantaría poder crear espacios para compartirlos con el mundo.

¿Cómo fue la experiencia con las clases online y los profesores?

Fue estupenda, siempre tuve claro que quería hacer un máster online porque tenía que compatibilizarlo con el trabajo y no había opciones públicos, todo era privado. Al final era una inversión importante y lo que veía eran muchas diferencias de precio, pero no en cuanto al contenido, al final me incliné por este. Investigué por una parte el perfil de Santiago, como coordinador del máster y me pareció muy interesante, vi que a nivel de asignaturas me iban a ofrecer una visión bastante global de todo lo que yo quería perseguir y luego había un factor económico que lo hacía el más accesible de todos.

Tengo muchas dudas de que la calidad de la enseñanza haya sido inferior que en otro tipo de sitio. Las formaciones lo que te dan son pistas y lo importante es lo que hagas con esas pistas después. Ahora lo que más estoy disfrutando es el trabajo de fin de máster y las prácticas que habrían sido muy parecidas o igual más limitadas. Estoy super satisfecho.

¿Cuál es la motivación para el corto Anhela?

A parte del disfrute estético del cine, para mí tiene una responsabilidad social y es una de las cosas que más quiero desarrollar a raíz del máster. Un poco con ese compromiso, y con voluntad de sacar proyectos adelante, he estado muy sensibilizado con el tema de la muerte digna y el arte como acción política y a raíz de una historia que salía en un programa de Salvados sobre la eutanasia, me pareció tan emotiva la imagen que intentaba proyectar Carlos, que era la persona entrevistada, de cómo se imaginaba una muerte que no iba a poder tener, que simplemente el intentar acercarme a esa imagen me pareció la mejor forma de intentar homenajearlo y de empujar también el debate dentro de la propia sociedad: por qué ese tipo de cosas tienen que seguir siendo un anhelo y no una realidad, por qué tiene que ser ficción y no realidad. Lo represento en la ficción de la forma más realista posible para intentar conectarlo con nuestro mundo.

Anhela

¿Cuál fue el proceso para rodarlo?

De financiación no se buscó nada, todo fue financiación propia. En cuanto al equipo lo vas consiguiendo, muchas veces, por contactos. Había rodado cosas previamente y pude contar con gente con la que afortunadamente siempre he podido contar, como Javier de Usabel, director de fotografía, con el que me entiendo perfectamente. El resto del equipo se fue incorporando un poco por contactos, gente que conocía de la empresa, amigos actores de otros amigos.

Desde que surgió la idea en noviembre de 2017, hasta que lo realizamos en febrero de 2018, lo más importante del proceso fue la guía que me ofreció la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) fue vital para que lo que se plasmara en la pantalla fuese lo más realista y respetuoso posible, era un tema complejo. La parte más cara fue realmente la distribución.

¿Cómo surge el proyecto Saltos de Eje?

A raíz del TFM, enfocado en intentar entender cuál es la situación actual de la industria cinematográfica, donde están ocurriendo muchas cosas al mismo tiempo y donde ocurren de forma muy desligada. Por un lado, hay asociaciones y eventos que están reflexionando sobre cine y sostenibilidad, por otro lado, tienes a los cines pensando cuál es su rol ahora mismo que todos estamos rodeados de pantalla y las empresas como Netflix o HBO no dejan de proliferar y estar cada vez más presentes. Están surgiendo muchos debates, pero de forma muy disgregada.

Decidí hacer el trabajo de fin de máster en torno a esa reflexión y, justamente, al ver que había muchas cosas que estaban ocurriendo, pero no hablaban entre sí, fue cuando le propuse a Santiago, poder realizar, a través de FIBICC el evento de Saltos de Eje, donde fuese el sector el que pudiese hablar entre sí y tuviese una foto de todo lo que está ocurriendo al mismo tiempo. La verdad es que estoy muy satisfecho porque creo que lo estamos consiguiendo.

¿En qué consiste esta iniciativa concretamente?

Saltos de Eje es un coloquio entre el sector. Son diferentes mesas redondas con distintos temas. Por ejemplo, hay una mesa sobre cine y sostenibilidad, otra sobre cine y educación, otra sobre las nuevas formas de exhibición, o financiación y oportunidades, etc. Queremos intentar entender qué demanda la industria y cuáles son las versiones que está habiendo.

El evento, como digo, se compone de distintas mesas redondas que no hemos simultaneado para el que quiera pueda asistir a todas y se pueda tener una visión total desde la exhibición a los procesos de creación. Creo, además, que el sector de la crítica es el que más partido le puede sacar a un evento como este, al ser tan general y global, de todo lo que está pasando en la industria.

¿Lo habéis enfocado para poder hacerlo presencial u online?

Las fechas ya las tenemos concretadas del 1 al 5 de febrero de 2021 y finalmente lo vamos a hacer 100% online, lo cual es un reto, pero es bonito porque están surgiendo herramientas y formas de llevarte el concepto de evento a lo online.

Una de las cosas que nos gustaría es intentar buscar las mejores prácticas y contribuir a mejorar esas prácticas. Es posible que la conferencia inaugural o la final se haga en un entorno físico con la Academia de Cine, pero estamos valorándolo, viendo cómo avanza la situación y la disponibilidad, entre otras cosas. En general, el evento ocurrirá online.

¿Tienes algún proyecto personal en marcha?

Tengo un corto que estoy deseando sacar adelante próximamente, aún solo tengo el guion. Es un corto más ambicioso que otros que he hecho y dependeré más de buscar financiación y ese será uno de los primeros grandes pasos.


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Laura Verdugo del Rey: “Muchas asignaturas del máster han hecho que mi festival sea mucho más profesional”

Laura Verdugo del Rey: “Muchas asignaturas del máster han hecho que mi festival sea mucho más profesional”

Laura Verdugo del Rey, estudiante del Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, se formó como guitarrista desde los 8 años, primero en Toledo, luego en Ciudad Real y, finalmente, en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Obtuvo el título de Profesor Superior de Guitarra con las calificaciones más altas.

Tras eso se capacitó para poder dar clases mediante el C.A.P. y, más tarde, estudió un máster en Holanda. Paralelamente compaginó esta formación con cursos de Técnica e Interpretación Guitarrística o Análisis Musical. Ha sido galardonada con el primer premio en el concurso del Festival Ciudad de Arriondas y el Premio de Guitarra Ciudad de Valladolid.

Actualmente, Laura es concertista y profesora de guitarra y, además, ofrece masterclass en auditorios españoles, pero también en otros países como Holanda, Italia, Islandia, Bélgica, Alemania o Grecia. Ha actuado como solista en orquestas como la Nova Camera Orquesta de Madrid o la Orquesta Sta. Cecilia de Simpelveld (Holanda).

En 2019 se celebró la primera edición del Festival Internacional de Guitarra de Madrid, iniciativa de Laura y que, en 2020, ha celebrado su edición online. Hablamos con ella para que nos cuente del festival y de cómo ha sido la adaptación a lo online debido al coronavirus.

Festival Internacional de Guitarra de Madrid

Festival Internacional de Guitarra de Madrid

¿Cómo surgió la idea de hacer un festival de guitarra clásica?

Además de dar clase soy concertista. Viendo que no había mucha programación de conciertos de música clásica, concretamente de guitarra, se me ocurrió la idea de hacerlo para dar visibilidad a este instrumento. También para que la guitarra entre en el mundo de la música clásica porque en España no hay mucha cultura de la guitarra clásica, se conoce más la flamenca o las guitarras de acompañamiento.

¿Por qué decidiste llevarlo a cabo en Madrid?

Yo vivo en Madrid y hay más oportunidades a nivel cultural que en un pueblo o ciudad más pequeña. Precisamente lo pensé así para programar la guitarra en salas con más visibilidad y emblemáticas, tipo el Auditorio Nacional o el Círculo de Bellas Artes.

En el festival se da mucha importancia a la arquitectura, ¿en qué sentido y por qué?

Es una fusión de música con arquitectura para que la guitarra salga un poco de salas muy pequeñas, de ámbito académico, como conservatorios, donde solo suele haber público relacionado con la guitarra. La idea es que la arquitectura ayude a sacarla a salas con afluencia de público de todo tipo. Que se vea en esa clase de arquitectura y edificios, que la guitarra se relacione un poco con eso, que no sea solo un instrumento intimista que no se puede llevar a escenarios grandes.

Una vez que tienes la idea y estás decidida a hacerlo, ¿qué es lo primero que haces para poner en marcha el festival?

Lo primero fue ir contándoselo a amigos guitarristas para que, si les gustaba la idea, se unieran al proyecto. Conseguí un equipo de cinco personas, a todos nos une el amor por la guitarra, y nos pusimos en marcha para buscar patrocinadores y gente que nos pudiera ayudar. Esto fue principalmente buscado desde el mundo de la guitarra (guitarreros, tiendas de guitarra) y también conseguimos que nos apoyaran universidades, en concreto la CEU San Pablo (es patrocinador y nos deja también una sala en la que hacemos conciertos allí).

¿Cómo fue la experiencia de la primera edición de 2019?

En cuanto a afluencia de público fue muy bien, no nos esperábamos tanto. Hicimos una representación en el Museo del Romanticismo y hubo gente que se quedó fuera. El aforo era de unas cien personas, cerraron las puertas y se quedó una cola en la calle sin entrar. Hicimos dos conciertos y llenamos.

En el Auditorio Nacional llenamos más de la mitad del aforo de la sala de cámara, no llegamos al aforo completo, pero salimos contentos porque llenar 700 localidades era un reto.

En el Palacio de Cibeles también estuvo la sala llena y, la verdad, es que acabamos muy contentos. Los conciertos que hicimos en el Conservatorio Superior Katarina Gurska también con aforo completo y gente que se quedó fuera. Estamos orgullosos porque hubo bastante difusión de medios, salimos en Televisión Española, por ejemplo.

Festival Internacional de Guitarra de Madrid

Festival Internacional de Guitarra de Madrid

¿Qué otras actividades se realizan en el marco del Festival Internacional de Guitarra de Madrid?

Dentro del festival la idea era hacer concurso y masterclass para que se complementaran un poco y ayudar a los jóvenes guitarristas para que el festival les sirva de trampolín. De esta forma pueden conocer a los artistas internacionales que vienen a tocar y, a su vez, promocionar sus carreras con el concurso. En la primera edición ya organizamos ambas cosas y hubo mucha participación por parte de los estudiantes y nos apoyaron instituciones para el premio del concurso.

¿Cómo os ha afectado la covid-19?

Tuvimos que adaptarnos. La decisión de hacerlo online tuvimos que tomarla dos meses antes, en abril, ya que el festival iba a ser en junio. Barajamos posponerlo para septiembre u octubre y menos mal que no lo hicimos. Finalmente, decidimos hacer una edición online, pero claro, con los artistas que iban a venir no, se decidió dar publicidad y promoción a jóvenes guitarristas.

Programamos cinco conciertos online y el concurso lo mantuvimos, pero online también. Mucha gente se quedó fuera de las inscripciones del concurso, pero hubo participación a nivel mundial de muchos países.

Los conciertos se hicieron desde la casa de los guitarristas y eran falsos directos, por si en vivo fallaba la conexión o cualquier cosa. Les dijimos que lo grabaran del tirón y lo anunciamos en nuestras redes, luego lo hemos dejado en Youtube.

¿Se podía adquirir entrada?

No, decidimos que no fuera con entrada. Las circunstancias eran un poco especiales, pero sí que pusimos un enlace para donaciones, que lo tenemos en nuestra web, por si alguien quería ayudarnos.

Festival Internacional de Guitarra de Madrid

Festival Internacional de Guitarra de Madrid

En otro orden de cosas, ¿por qué decidiste hacer el Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas?

Pues precisamente por el festival. Para tener más formación y darle un carácter con más futuro y que se mantenga en el tiempo, además de ser sostenible económicamente.

¿En qué te ha ayudado?

Especialmente a dejar todas las cosas más claras a nivel de presupuesto para artistas, salas y trabajadores del festival. El tener claro que lo primero somos los organizadores, si no cuidamos nuestra visión de futuro, de modo que podamos mantener el festival, no hay evento. También me ha ayudado a cuidar la programación de las salas del festival para que sean más económicas y no tan costosas. De cara a contactos bastante, por supuesto, y con Santiago, mi tutor, sigo teniendo buena relación, mantenemos una colaboración, y me ha ayudado en muchos sentidos.

Muchas asignaturas del máster, como audiencias (que no tenía ni idea), políticas culturales, saber buscar subvenciones y saber a qué público nos podemos enfocar, han hecho que mi festival al final sea mucho más profesional, antes no sabía que existía eso.

¿Qué opinión tienes de que la dinámica de las clases sea por completo online?

A mí me vino genial, no he echado en falta nada presencial. Es comodísimo, las clases se escuchan bien, se quedaban grabadas y las podías ver cuando quisieras, mucha accesibilidad a los profesores, les podías escribir en cualquier momento… Yo he acabado muy contenta.

Laura Verdugo Del Rey máster en gestión cultural

Laura Verdugo Del Rey, alumna del Máster en Industrias Culturales y Creativas, y promotora del Festival Internacional de Guitarra de Madrid

 

¿Qué destacarías de este máster en gestión cultural?

A mí lo que más me ha gustado es el trabajo en grupo. Aunque fuera online, el trabajo en red que hacíamos para las diferentes asignaturas, los trabajos que nos pedían, es lo que más me ha gustado y divertido porque se aprende y eran casos reales. De hecho, algún proyecto ha salido, o va a salir a la luz, de esos grupos.

También el enfoque que se tiene a lo práctico, todos los trabajos eran muy prácticos y eso nos sirve para un futuro.


Entrevista realizada por Silvia Panadero para el Blog del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, MasterGestionCultural.Info

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Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas

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Oihana Landa Ibarra: “El máster me parecía muy interesante de cara a mi vida laboral”

Oihana Landa Ibarra: “El máster me parecía muy interesante de cara a mi vida laboral”

Oihana Landa es alumna del Máster en Gestión y Dirección de Industrias Culturales y Creativas. Es docente de magisterio y música profesional con la flauta travesera como instrumento.

Su experiencia está ligada a ser profesora de música, en concreto de flauta travesera. Se ha especializado, además, en psicopedagogía terapéutica.

Decidió realizar el máster para poder diversificar y esto la ha llevado a hacer las prácticas en el Ayuntamiento de Bilbao, donde se ha encargado de la programación teatral. Actualmente, está terminando su TFM sobre la distribución y representación de la obra teatral En tránsito, perdonen las molestias escrita por Esther Carrizo.

Charlamos con ella para que nos hable sobre su experiencia en el máster y su labor en las prácticas y con su TFM.

Dada tu formación como docente y música profesional, ¿cuál es tu experiencia laboral en este ámbito?

Sobre todo, en docencia. He estado trabajando en el País Vasco, en el Conservatorio Profesional y en la escuela de música. También he trabajado, como profesora de música, en escuelas de primaria.

Como músico he estado participando con orquestas, grupos de cámara y demás, haciendo conciertos, especialmente de música clásica (óperas, zarzuelas).

¿Por qué decidiste hacer el Máster de Gestión Cultural?

Oihana Landa Ibarra

Oihana Landa Ibarra

Lo decidí porque siempre me ha interesado el tema de la gestión. He trabajado desde joven en conciertos y he sido el último paso: te contratan, te dicen tal día a tal hora tienes estos ensayos y estos conciertos. Me ha parecido muy interesante saber cómo se llega a ese paso, todo el proceso anterior a la contratación de músicos.

Finalmente, me decidí y me lancé. La verdad es que estoy sorprendida por poder vender mis productos y mis conciertos (al final los músicos buscamos nuestros propios proyectos, no podemos esperar a que nos estén llamando). Me parecía muy interesante de cara a mi vida laboral y también por si se diera el caso de poder trabajar como gestora.

¿Cómo ha sido tu experiencia con los profesores y el temario?

Ha sido muy interesante. Al principio se me hizo complicado entender un poco, no por el sistema de las clases, sino por el temario en sí, ya que nunca había estudiado nada parecido y la gestión es muy amplia. Ver todo lo que esta conlleva me costó hasta que me hice, a partir de ahí muy bien.

Creo que se tratan todos los procesos que necesita la gestión cultural y en diversas vertientes (no es lo mismo un festival, que un evento cultural más concreto). Además, también nos enseñan sobre recursos humanos, cómo plantear las programaciones, cómo buscar presupuesto y ayudas, es muy amplio.

Con los profesores siempre ha sido muy fácil el contacto. Nunca había hecho algo online así y me ha gustado porque el trato es muy directo. No hay problema para acceder a los docentes en cualquier momento. He tenido muchas ayudas porque empecé el máster tarde y todo han sido facilidades.

¿Cómo definirías la metodología online del máster? ¿Crees que es algo positivo o hubieras preferido que fuera presencial?

Está muy bien planteado y fácil para el alumno. Se entiende perfectamente. Al estar trabajando, no he podido ver casi ninguna clase en directo, pero he podido verlas después y eso lo hace muy fácil para compaginar con el trabajo.

Si hubiese sido presencial yo no lo podría haber hecho. Al final, trabajo a jornada completa, tengo una hija y las circunstancias no me lo hubiesen permitido. Para mí ha sido un esfuerzo personal bastante fuerte porque he tenido que estudiar en mis horas de descanso, ha sido un año duro, pero tenía muchas ganas de hacerlo y me ha compensado.

Además, no he echado en falta que sea presencial, no creo que se pierdan cosas. Las clases son bastante completas y con cada profesor puedes hablar cualquier duda que tengas. He agradecido el poder organizar mi tiempo.

¿Qué competencias, que antes no tenías, te ha aportado el máster?

En general, yo no tenía ni idea de lo que era gestionar antes. No sabía nada. Siempre me he dedicado a la docencia y a la música, todos mis estudios se centraban en la técnica de instrumentos dirigidos a la enseñanza.

Lo que he aprendido me sirve en docencia porque me ayuda a poder plantear proyectos musicales dentro de mi escuela. Me ha dado bastantes ideas para poder poner en marcha ciertos proyectos que podamos sacar fuera de la escuela, que es algo que falta también en educación.

¿En qué han consistido las prácticas que has realizado a raíz del máster?

He hecho las prácticas en el área de cultura del Ayuntamiento de Bilbao. La verdad es que estoy muy contenta porque he podido ver un ámbito que no es el mío, que es el teatro. También he aprendido cómo se gestiona la programación desde una entidad pública. El trabajo está muy marcado y eso me ha servido mucho para ver y aprender todos los pasos que se siguen.

He hecho especialmente teatro contemporáneo y clásico. Para mí ha sido un descubrimiento porque no conocía mucho ese mundo. Eso me ha gustado porque en el máster hemos tratado de generar nuestros propios proyectos y en las prácticas ha sido un poco a la inversa, basarme en pasos dados. Esto ha sido muy interesante porque he visto todo el proceso en detalle.

Se han basado, principalmente, en la programación teatral del Ayuntamiento de Bilbao. Primero hay que cerrar las fechas con los locales en los que se va a representar la obra, luego hay que contactar con las compañías de teatro, hay que darles de alta en el ayuntamiento, ajustar el presupuesto y, tras eso, hacer el diseño de los textos para las programaciones (ficha técnica, sinopsis, reparto de actores).

Otra de las tareas era traducir los textos al vasco y corregir esas traducciones, elegir fotos para los carteles y los programas de mano. En resumidas cuentas, todos los detalles, qué puede fallar y qué no.

Una función más es ir a las salas con los actores, que las vean, observar si es necesario realizar algún cambio, y si es posible o no. Antes de la representación hay que quedar con el equipo técnico del ayuntamiento para que lleven los materiales y los días en los que se celebre el evento hay que gestionar el alojamiento para los artistas, los vuelos o trenes, traslados, dietas, entre otros. Hay que estar encima de todo hasta que termina el festival o evento.

Los presupuestos ya están hechos, pero tú eres el nexo entre la parte del ayuntamiento que prepara los presupuestos y la compañía de teatro y locales para representar.

En Tránsito, perdonen las molestias

En Tránsito, perdonen las molestias

Con tu formación musical y educacional, ¿por qué tu TFM se han centrado en el teatro?

Quería haberlo hecho también sobre música, pero me llamaron para mover una obra de teatro. Sabían que estaba haciendo el máster y querían saber si yo podía moverlo. Fue una casualidad hacer las prácticas sobre eso y que me llamaran para distribuir una obra de teatro.

Pensé que ya que había hecho las prácticas sobre el mismo tema era una oportunidad. Me dijeron que no había problema desde el máster y en eso andamos.

Creo que esto me ayuda a empezar en este mundo del teatro, entre otros, por la ayuda de mi tutor, que me apoya mucho.

¿En qué consiste la distribución de una obra de teatro?

Cosiste en buscar herramientas o formas para dar un poco de publicidad a la obra. Se basa en dónde buscar ayudas o colaboraciones, quizá con asociaciones concretas por el tema que trate la obra, etc. Es ir viendo por dónde enfocarlo y los puntos fuertes de la pieza para que tenga perspectiva y poder sacar lo máximo posible.

¿Has conseguido que la obra se represente?

Sí. Tenemos unas cuantas representaciones ya. Con el tema del coronavirus ha sido algo complicado. La compañía es de Navarra y en el País Vasco tratan de contratar a gente local. Primero porque no se sabe qué puede pasar de aquí a una semana y no se quieren arriesgar a traer compañías de fuera. Como hay menos aforo el caché también baja y eso lo hace difícil, aunque siguen saliendo cosas.

El tema que trata la obra está a la orden del día y puede tener cabida en algunos lugares. Donde se está representando la gente sale muy contenta y el boca a boca hace mucho. Estamos viendo que, a raíz de eso, salen más representaciones.

¿Tienes en mente dedicarte a otra cosa dentro de la gestión cultural al margen de la distribución de obras teatrales?

Sí. Mi ilusión es ejercer como gestora cultural en el ámbito musical porque es lo que yo más conozco en realidad. Ahí me siento más segura, conozco el mundo y más gente. En el teatro estoy empezando a conocer y, como cada ámbito, es muy amplio.

Especialmente, en este tipo de trabajo, hay que saber moverse, dónde ir y a quién dirigirse. Hace falta demostrar que sabes, que conoces el medio y tienes contactos.

Me siento más segura en la música, pero nunca se sabe.

¿Qué perspectivas laborales de futuro tienes ahora que has acabado el máster?

Mi idea era poder combinar la labor de gestora con la docencia y los conciertos. Aunque me siento contenta laboralmente dando clase, y como músico, me gustaría incorporar también la gestión y ver dónde me lleva. Querría dedicarle una parte importante de mi tiempo a la gestión cultural y desarrollar proyectos míos, como grupos musicales. Quiero mover mis cosas, pero también gestionar, de una manera más autónoma, a otros grupos musicales.


Imágenes de «En tránsito, perdonen las molestias»


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Indicadores del máster

Educación 100% online para la gestión de industrias culturales y creativas

Educación 100% online para la gestión de industrias culturales y creativas

El Máster en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, en su décimo tercera promoción ininterrumpida, proporciona recursos y herramientas para gestionar, dirigir o liderar propuestas e iniciativas culturales tanto en los ámbitos públicos como privados. Se ha convertido en uno de los programas oficiales de posgrado en gestión cultural con mayor proyección y liderazgo.

Dentro del programa del Máster, se abordan las principales competencias reconocidas por las principales instituciones nacionales e internacionales del ámbito de las industrias culturales y creativas, tales como la gestión de las industrias culturales y creativas desde la complementariedad entre economía, la cultura y aspectos jurídicos, así como las formas para incorporar la creatividad como núcleo de todos los proyectos, con el contenido artístico, cultural o patrimonial. Así como todas las creaciones protegidas por propiedad intelectual, teniendo muy en cuenta la doble naturaleza: económica (generación de riqueza y empleo) y cultural (generación de valores, sentido e identidades). Innovación y re-creación. A lo largo del programa se conoce cómo se nos muestra la demanda y comportamiento de los públicos difícil de anticipar en la actualidad.

Cursar un Master sobre la dirección y gestión de proyectos culturales en estos tiempos, puede ser un buen aliciente para conocer todas las posibilidades que existen en el desarrollo de iniciativas en el ámbito de las industrias culturales y creativas, que son uno de los sectores con mayor potencial en la comunidad europea y en Iberoamérica.

El Máster permite los procedimientos, la metodología y la puesta en funcionamiento de todas las iniciativas que tienen que ver con productos, proyectos o servicios creativos y culturales, además de contar con un sólido claustro docente que acompañará al estudiante a conseguir el máximo aprendizaje y conexión con la realidad de la materia cursada.

Asimismo, el plan docente cuenta con un sistema de asesoramiento personalizado, que permite adaptar el desarrollo de los contenidos del Master y la evolución de cada uno de los alumnos de manera personalizada adaptada a sus intereses, que puede ser materializada en la asignatura de prácticas externas y en la asignatura con el trabajo final de Master. El trabajo final permite que el alumnado consiga aplicar de manera práctica y real sus capacidades junto con las capacidades obtenidas en el programa de Master oficial.

Master Gestion Cultural

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 En estos tiempos en los que la complicación de realizar actividades con grandes grupos el ámbito docente hace más interesante la formación online. Se pone de manifiesto nuestra experiencia de 10 años en la formación online de las industrias culturales y creativas, donde la inmediatez y relación espontánea con el estudiante es una de las principales ventajas para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En definitiva, no solo aprender todas las herramientas necesarias para la gestión de proyectos en el ámbito de las industrias culturales y creativas si no también la posibilidad de iniciar impulsar o emprender proyectos propios con solvencia. Todo ello adaptado a los tiempos que corren.

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María González Fernández: “Sin cultura creamos unos pilares muy pobres en el desarrollo propio de la sociedad de un país”

María González Fernández: “Sin cultura creamos unos pilares muy pobres en el desarrollo propio de la sociedad de un país”

María González Fernández es doctora en Bellas Artes y docente, además de gestora cultural. Su carrera se ha centrado en su desarrollo en el ámbito del arte más estrictamente, pero también de la pedagogía, impartiendo clases de plástica y audiovisual en secundaria, diseño de videojuegos en grado universitario y educación no reglada bilingüe.

Como añadido a esto, ha trabajado con asociaciones y organizaciones culturales, como El Cubo Verde en Madrid, y actualmente lleva el proyecto Paraisu Rural, centrado en poner en valor el medio rural a través de un intercambio de saberes. Los integrantes de esta iniciativa se enseñan los unos a los otros sobre agricultura, formas de tratar la tierra, arte, exposiciones, entre otros.

Ha sido una de las invitadas durante el curso 2019/2020, en el Máster de Gestión Cultural, donde ha hablado con el alumnado sobre estrategias de gestión en sectores específicos, concretamente sobre su experiencia en la gestión de proyectos culturales en el medio rural.

Hablamos con ella para que nos dé su visión sobre cultura y educación y nos cuente acerca de sus proyectos personales y profesionales.

Eres doctora en Bellas Artes, aparentemente no es algo relacionado con la educación, ¿por qué decidiste dedicarte a ello?

La educación siempre me ha acompañado porque he trabajado en disciplinas trasversales por proyectos, bien bilingües o de educación emocional y relacionadas con cuestiones sociales.

Mi tesis, y el desarrollo del doctorado, fue una práctica de campo. Dado que las nuevas pedagogías se basan en esto, un desarrollo no simplemente teórico de lo investigado. Lo que yo pretendía era que, a partir de una práctica de campo, se desarrollase el cuerpo de la tesis, lo que llevó al estudio teórico de los desarrollos iniciales de las prácticas de arte y naturaleza que se daban en España hace 10 años.

¿En qué momento te diste cuenta de que querías dedicarte tanto a la educación como a la cultura?

Siempre he creído que están vinculadas. Yo creo que no se deben separar. Los campos educativos se pueden desarrollar en diferentes ámbitos: científico, tecnológico, cultural, etc. Esto se está viendo más ahora en el territorio español, pero en otras comunidades o territorios internacionales ha estado conectado con anterioridad.

Desde la realización de mi tesina, en la que unifiqué artes gráficas y escultóricas, para procurar el desarrollo de la litografía en las tres dimensiones, he continuado con estas conexiones en otros campos.

María González Fernández

María González Fernández

Para hacer eso, si no te acompañan tanto la educación como la cultura, entendiendo cultura por inquietud e investigación, ¿qué te acompaña?

Es cierto que las demás ciencias, tal y como están subdivididas, son necesarias, pero sin cultura creamos unos pilares muy pobres en el desarrollo propio de la sociedad de un país. Hay que estudiar las necesidades de los territorios para luego poder actuar con ellos. Por eso mi implicación en educación y cultura, porque no creo en un desarrollo sin tener conocimiento de dónde venimos, adónde vamos y qué se puede hacer para mejorarlo.

¿Cómo compaginas tu pasión por la educación con tu pasión por la cultura?

Combinando trabajo de campo e investigación. Mi formación también ha sido fuera de España. En Alemania se trabaja a través de este tipo de metodologías. Todos los conocimientos organizativos que he ido adquiriendo tanto en Reino Unido, como en Alemania y en España, han ido tomando forma cada vez más.

De hecho, las nuevas políticas al respecto que se están desarrollando en nuestro país parece que abogan por esto: investigación tecnológica en datos, que procuran prácticas y desarrollo en los territorios, ciudades, pueblos o barrios. Estamos en tiempos muy convulsos y todo puede ir cambiando y mutando, pero es necesario trabajar de forma trasversal, no solo a nivel educativo sino también a nivel empresarial.

Como docente, ¿crees que se podría mejorar el sistema educativo español a medio plazo? ¿Qué cosas crees que fallan en él?

De una forma ágil podemos empezar a formar desde infantil y primaria. Ya se está trabajando en ese sentido en muchos sitios de España.

Sin embargo, a corto plazo soy un poco escéptica. Creo que habría que movilizar muchas cosas. La educación no puede cambiarse solo en base a ciertos ciclos políticos basados en oratorias. Debería ser un desarrollo lento, y hay ciertos nichos en los cuales habría que focalizarse para luego ver cómo se pueden ir desarrollando.

Sí veo necesaria una reforma de la formación profesional, de la ley de educación y una actividad previa desde los propios centros (padres y madres, equipos directivos, docentes, alumnado, centros de primaria y secundaria, e incluso las universidades). Aunque ahora se aplica esto más en las experticias, en los másteres y las universidades, sería necesario hacerlo desde antes, por ejemplo, desde la educación secundaria, pero de un modo real. El papel y las leyes lo soportan todo, la realidad es otra cosa. Nuestro territorio está en vías de desarrollo en estos ámbitos, al igual que en la economía sostenible y la economía verde, a las que de alguna manera ya se han aproximado en Europa o en América.

Aquí nos hemos basado en otros paradigmas que nos han funcionado de manera tradicional. La industria supuso un gran avance, sí, pero esto ya está obsoleto. Nos damos cuenta de que salen 200 universitarios de un centro sin un puesto y sin desarrollo profesional, o la posibilidad de ello, por eso la gente emigra y no encuentran sus lugares. Hay que cubrir otras necesidades que se están dejando de lado y habilitar a las personas que están acabando su vida laboral, esa gente tiene un conocimiento muy válido porque saben cómo funciona el mundo, pero también tienen unas carencias digitales grandes.

Paraisu Rural

¿Crees que debe haber un consenso, en materia política, que haga al sistema educativo intocable por parte de los diferentes gobiernos?

No soy quién para decirlo. Sí creo que hasta ahora esas modalidades no han dado lugar más que a cambios rápidos, y luego no se desarrollan en todos los centros. Todos somos política y tenemos que pensar como parte política que somos, tenemos que estar implicados en ello. Bien es cierto que nuestras generaciones no son tan luchadores o no se manifiestan de la misma manera que se hacía en el sistema industrial. Ahora se hace en las redes sociales, y esto no parece crear todo el eco necesario.

¿Es necesario un cambio del sistema educativo cada cuatro años porque unos y otros no encuentran las vías? ¿Quién asesora realmente? Muchos de ellos no son pedagogos ni profesores y no ven la realidad de cada barrio, de cada provincia. No tienen nada que ver las provincias del norte, entre ellas, con las del centro y con las del sur. España es muy rica en cultura. Por ello, habría que idear un sistema más desglosado, pero que no pierda los puntos en común que tenemos y evitar así ser el estigma de Europa y que se siga validando el paradigma piramidal de siempre.

¿Qué es exactamente y cómo surgió la idea de crear Paraisu Rural?

Paraisu Rural surgió de la idea de salir del modo de trabajo individual como artista o creativo en la ciudad y empezar a hacerlo en colectivo en el campo. Todos los participantes, siendo de Asturias, nos sentíamos como puente de la cultura rural de nuestros abuelos, que creíamos un poco perdida por la generación de nuestros padres.

Queríamos implicar esos dos núcleos, compartiendo conocimiento. Escuchando y dialogando de otros modos de hacer en el medio rural, aportando conocimiento sobre arquitectura sostenible, nuevas tecnologías y arte, para generar códigos útiles para todos.

¿Por qué decidisteis iniciar este proyecto en el medio rural?

Para poner en valor las sapiencias de las generaciones anteriores. Casi todos hemos acudido a los filandones de ayuda en la labranza, en la siega, participado de la cultura oral, o atendido las reses de las haciendas rurales.

Taller de Apicultura Alberto Berros 2018

¿En qué consiste exactamente el proyecto?

En un intercambio de conocimiento. Las personas que habitan en el territorio rural nos trasmiten sus saberes (agricultura, ganadería, restauración, etc). Y a estas que también comparten el aprecio por las artes escénicas, artes plásticas y la música, les mostramos e implicamos en otros modos de hacer más contemporáneos.

¿En qué situación se encuentra hoy?

En este momento está parado por la situación de la pandemia.

De lo que sí nos hemos dado cuenta con las anteriores ediciones, es que con las nuevas políticas y la nueva realidad tiene que ser un desarrollo vinculado con la educación. Si seguimos desarrollando esto de manera autogestionada queda, quizá, en un pequeño nicho sin mucho recorrido.

¿Cuál es tu puesto dentro de este proyecto? ¿De qué te ocupas tú concretamente?

En su día era parte del colectivo. En la actualidad me ocupo de la gestión, la comunicación en redes sociales y de la coordinación de los distintos participantes con la gente del entorno.

Al margen de este proyecto, ¿tienes más experiencia como gestora cultural?

Participé del “Colectivo Paraíso” en la ciudad, del cual surgió este proyecto (Paraisu Rural). Aunque en la ciudad se depende de gestiones a otro tiempo, y con trámites más complejos. Yo solo era una parte más del colectivo, como todos sus miembros. Otros componentes de este sí pertenecían a asociaciones, empresas artísticas y cooperativas, por lo que se decidió el modo colectivo para agilizar las acciones, pero con coherencia de cómo hacerlas.

Por otro lado, el hecho de pertenecer a redes nacionales informales como el Cubo Verde, participar en encuentros desde la Universidad Complutense de Madrid; compartir experiencias, inquietudes y formas de pensar con otros gestores desde NEMO, con centros nacionales e internacionales; y acudir a foros en torno a lo rural, me hizo tener una visión más amplia de lo que se desarrolla.

Instalación escultórica benjamín Menendez 2018. Paraisu Rural

¿Qué diferencias has observado en cuanto a gestión cultural dentro y fuera del medio rural?

En el medio urbano lo que vimos es que, cuando surgió la crisis económica, las distintas necesidades que tenía la gente joven en la ciudad no estaban cubiertas. No había, ni hay, un lugar público dedicado a exposiciones de arte plástico. Nuestra ciudad es una ciudad de personas mayores, tradicionales y ligada a la religión. Donde los jóvenes quedamos un poco aislados.

En el medio rural se tomaban decisiones adaptadas al entorno con otros tiempos, con diálogo y respeto de formas y modos de hacer, y con eso casi todo estaba hecho. Sin embargo, en la ciudad, el colectivo tuvo que pasar a ser una forma jurídica, y de ahí a posicionamientos políticos por parte de algunos de sus componentes, cuando ya otros nos habíamos desmarcado. Solo de esta manera se obtuvo financiación para que perdurase unos años más.

¿Crees que, como consecuencia a esta crisis de la covid-19, es posible revitalizar el medio rural y ponerlo en valor?

Sí, lo creo, pero hay que tener en cuenta cómo se quiere revitalizar. Hay que contar con las personas que viven en el medio rural. No se puede llegar con experiencias residenciales, turísticas, y actividades masificadas. Hay que saber qué cosas se desarrollan o se han desarrollado en el territorio y llevarlo a cabo, que no quede solo en burocracia, papeles y cuando te pones a desarrollar el proyecto que no perdure.

Uno de los problemas que hay es que los gestores culturales de estos proyectos se ven un poco solos para gestionarlo todo. Necesitan un equipo y a veces este no da para hacerlo todo, o no hay suficiente financiación para sufragar los gastos reales que tendría un equipo con más personas o más formación. Esto hay que ir trabajándolo de manera trasversal con los propios agentes políticos y sociales.


Imágenes utilizadas en este artículo:

  • Emanuele Giusto: foto grupal concierto de sierra y foto de apicultor. 
  • Benjamín Menéndez: árbol con escultura cerámica. 
  •  María González: retrato. 

Más información sobre Paraisu Rural


Entrevista realizada por Silvia Panadero para el Blog del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, MasterGestionCultural.Info

 

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Sesión informativa en directo

Sesión informativa en directo

Sesión informativa en directo con el Coordinador Académico del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas.

Con el objetivo de orientar a las personas interesadas, así como aclarar cualquier duda sobre este máster en gestión cultural y el proceso de matrícula para el curso 2020-2021, se desarrollará sesión en directo, donde se explicará la metodología y el modelo de educación online, procedimientos de evaluación, prácticas, etc.

La participación está abierta a cualquier persona interesada. Podrás resolver todas las dudas sobre el Máster.

 
La sesión se desarrollará el próximo 10 de septiembre a las 19:00 horas. Horario peninsular de España (Madrid).

Sesión informativa

10 de septiembre – 19:00 horas

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Carmen Robles Ríos: “Si tienes una idea bonita y crees en ella, va a salir bien”

Carmen Robles Ríos: “Si tienes una idea bonita y crees en ella, va a salir bien”

Carmen Robles Ríos (Granada, 1972) ha sido una de las invitadas durante este curso, en el Máster de Gestión Cultural. Tuvo la oportunidad de hablar a los alumnos sobre su experiencia trabajando durante años con archivos en la Diputación de Granada, el Archivo Histórico Provincial o en el Patronato de la Alhambra.

Además de eso, Carmen ha sido comisaria de la exposición sobre el grupo musical 091, llamada Cara B y realizada en 2017 en la Sala Zaida de Granada.

Hablamos con ella sobre su trayectoria profesional y experiencia en la gestión cultural,  y  sobre su impresión acerca del máster. 

¿Por qué estudiaste Historia del Arte?

Yo había hecho Geografía e Historia. En esa época se hacían tres años de asignaturas comunes y elegir Historia del Arte fue como repasar otra vez lo que ya sabía, pero desde lo visual y lo más emocional, que es lo que creo que transmite el arte.

Ese fue un poco el motivo. Pienso que quizá vivir en Granada te obliga a estar en contacto con la historia y el arte.

¿Cómo acabaste trabajando en el ámbito de los archivos y la documentación?

Fue un poco por azar. Justo cuando terminé la carrera, en el año 97, recibí una oferta de la Diputación de Granada, que era una beca para el archivo de la misma. Yo no había pisado un archivo en mi vida, a pesar de haber estudiado Historia.

En ese momento, tuve mucha suerte porque la directora de archivo me hizo enamorarme en diez segundos de la que luego fue mi profesión durante mucho tiempo. Empecé con esa beca y con un plan que tenían de archivos municipales. A partir de ahí enganché con el sistema y acabé trabajando en todos los archivos de Granada.

¿De qué trata el trabajo en un archivo?

Al final un archivo es la huella documental que deja una institución a lo largo del tiempo. Según el tipo de archivo que haya habrá una documentación u otra. Aunque es común a todos, con particularidades para cada organismo. Por ejemplo, en los archivos de las diputaciones en casi toda España, me atrevería a decir que se puede encontrar el mismo tipo de documentación. Las diputaciones eran instituciones creadas con carácter asistencial y solían recoger documentos de la propia organización desde su fundación y también, en el caso de Granada, mucho documento de hospitales que ya no existen.

En un archivo histórico-provincial, según la legislación de 1931, estaban obligados a recoger la documentación que iba dejando el Estado de manera periférica en las provincias, además de protocolos notariales. Básicamente, se va a encontrar en todos los archivos histórico-provinciales de España el mismo tipo de documentación.

Otro ejemplo, trabajé en el archivo del patronato de La Alhambra y como un ente autónomo que fue desde finales del siglo XV y principios del XVI también funcionaba de manera autónoma y generaba su propia documentación de justicia, económica.

En un archivo lo que se hace es identificar los documentos que se tienen, describirlos y hacerlos lo más accesibles posible al público.

¿En qué consistía tu labor en el Ayuntamiento de Granada?

Lo que realicé fueron labores de apoyo. Fue una época en la que daba soporte, especialmente con las redes sociales del Ayuntamiento de Granada. De una manera muy personal, también intentaba dar difusión a todas las actividades culturales que en ese momento estuvimos intentando realizar. El objetivo era insuflar cultura a la ciudad de Granada.

Se hizo un festival de títeres y fue un momento en el que se incorporó el legado de García Lorca a Granada, se llevaron a cabo intervenciones arqueológicas en colaboración con la Secretaria de Estado de Cultura y con la Junta de Andalucía, entre otras cosas. La tarea era proyectar toda la dimensión cultural que se estaba haciendo en ese momento.

¿Cuál fue tu papel en la exposición que se hizo en Granada en 2017 sobre el grupo de música 091?

Fui comisaria de esa exposición y la realicé de manera totalmente particular y anónima junto con una socia. Yo hice la labor de comisariado un poco más intelectual y mi socia se encargó de la promoción.

Fue algo que no había hecho nunca en mi vida y me enfrenté a ello de una manera un poco kamikaze, pero salió muy bien. Fue un éxito de público y algo muy bonito a nivel emocional, tanto para el público que fue a verla, como para nosotras, las comisarias, y para el propio grupo 091, que nos lo agradecieron mucho y fueron muy amables y colaboradores.

Exposición 091: Cara B

Exposición 091: Cara B

 

¿Cómo surgió la idea de la exposición del grupo 091?

Tuvo que ver con la muerte de David Bowie. En el Museo Victoria and Albert, de Londres, se había hecho una exposición retrospectiva sobre la vida de Bowie y me pareció algo muy especial para verlo, había vinilos, proyecciones, etc.

Pensé que podía hacer eso con 091 en Granada, ya que ha sido un grupo que ha estado muy vinculado a la historia de la ciudad y con un público muy fiel. Ese año, además, habían vuelto después de 20 años. Era todo muy idóneo.

Lo pensé, pero se me hacía que era una locura. Llamé a mi socia y se lo propuse, ella creyó que sí. Lo peor de todo es que cuando se lo comentábamos a alguien también nos decía que era una buena idea, así que empezamos a madurarlo un poco. Hablamos con el grupo, ya que ellos debían donar el material para poder montar la exposición y, poco a poco, se fue realizando y salió adelante el proyecto.

¿En qué consiste el comisariado de una exposición?

La labor de comisariado, en este caso, fue contactar con la institución que se iba a hacer cargo del proyecto. Estuvimos tanteando a las instituciones públicas, pero era un momento complicado y Caja Rural se interesó. Mi socia había trabajado con ellos en temas de exposiciones en la sala Zaida, que es de Caja Rural. Contactamos con la persona responsable del área de difusión de Caja Rural, fueron encantadores, y se pusieron a nuestra disposición.

Ahí empezamos la búsqueda de material, que suponía contactar con los miembros del grupo, con periodistas de Granada, fotógrafos y gente que pudiera aportar algo y suministrar material para la exposición. Al mismo tiempo, se elaboró un proyecto, un discurso museográfico de qué queríamos contar.

La exposición se llamaba 091: Cara B porque queríamos contar lo que hay detrás de un grupo. Las horas de hotel, en la carretera, las sesiones de grabaciones en estudio, todo lo que hay detrás de la creación artística y de la preparación de un grupo. Además, estos músicos se caracterizan por realizar un trabajo muy minucioso por lo muchísimo que ensayan y era lo que queríamos mostrar.

Exposición 091: Cara B

Exposición 091: Cara B

¿Sobre qué trataba la master class que impartiste en el Máster en Gestión Cultural?

Estuvo orientada, sobre todo, a transmitirles mi experiencia y, especialmente, que no tengan miedo. Cuando las cosas se hacen desde la emoción suelen salir bien. Quizá la exposición de 091 fue un logro porque se hizo desde una profunda inocencia, aunque al mismo tiempo estuvimos leyendo mucho y documentándonos para saber cuáles eran los pasos que seguir para poder montarla.

Quise decirles que, desde la inocencia, desde los pocos medios, desde la sencillez… si tienes una idea bonita y crees en ella va a salir bien. Ellos lo primero que deben hacer es creer en ellos. Es verdad que una institución tiene que respaldarte, pero si la idea buena, sencilla, honesta y la quieres contar, va a salir bien siempre. Ese fue el mensaje.

¿Qué impresión te llevaste del máster?

Me sorprendió la facilidad, la accesibilidad y el soporte que tienen, además de la trayectoria y la experiencia, para hacerlo todo online. Los contenidos y lo que vi me sorprendió mucho.

Me parece que tiene unos contenidos sólidos, es muy accesible y el profesorado tiene muchas cualidades. Son unos pioneros ya en el tema de la formación online y yo seguiría apostando por ello. Me ha gustado mucho colaborar y trabajar con ellos.

¿Tienes alguna exposición más o proyecto próximo?

La verdad es que sí. Hay otro proyecto de hace un año, que está madurándose, que está relacionado con la música y con Granada, pero no se puede contar aún.

Como aperitivo, queríamos hacer algo muy sencillo en este año para contar la relación de Granada con Beethoven, que estamos celebrando este año el aniversario. Como pildorita, la idea es hacer una exposición pequeñita para contar la historia de la relación entre Granada y Beethoven.

Como te he comentado, sí hay otro proyecto grande más adelante que a ver si va saliendo. Todo está hecho y esperemos que no se paralicen mucho más las cosas, pero a ver si en un año podemos contar una cosa parecida a la de 091.


Entrevista realizada por Silvia Panadero para el Blog del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas, MasterGestionCultural.Info

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